19/03/2021

Entrevista con Néstor Pitrola: clasismo, Navarrazo y golpe en Córdoba

Militancia obrera y golpe militar- a 45 años

Para profundizar la comprensión del golpe militar de 1976 y la dictadura que vino a  instalar, en  vísperas de que se cumpla  su aniversario de 45 años, hemos realizado una serie de  entrevistas para Prensa Obrera a cinco  compañeros que fueron protagonistas de la militancia antes y durante la  dictadura. Las entrevistas  serán  subidas integralmente a nuestra página, como parte de la sección por los 45 años del golpe, y a nuestro canal de YouTube.

El testimonio de Néstor Pitrola, la primera  de estas  entrevistas, comienza destacando la  necesidad de conocer el proceso obrero que estaba en marcha previamente  para poder comprender el  golpe militar.

 

En aquel tiempo, relata, era delegado general en el Banco Galicia en Córdoba. Como tal, integraba una coordinadora de trabajadores bancarios que fue parte activa del sindicalismo clasista que dirigió el ascenso de la clase obrera en los años previos al golpe, los años del Cordobazo; donde trabajadores y estudiantes ganaron las calles bajo la perspectiva de conquistar un gobierno propio de su clase.

“Perón vuelve para acabar con ese proceso político”, destaca. Esto cobra una enorme relevancia contra la tesis de que el  ascenso de masas contra la dictadura de Onganía estaba centrado en reclamar  su regreso.

La coordinadora en la que Néstor Pitrola participaba era parte de un fenómeno que recorría al país: los cuerpos de delegados clasistas, la recuperación de sindicatos, las masivas asambleas de trabajadores y la aparición de las coordinadoras fabriles constituían las riquísimas conclusiones que la clase obrera argentina había conquistado en medio del ascenso internacional del Mayo francés. Su punto de auge fue la huelga de junio y julio de 1975, sólo unos pocos meses antes en que una clase capitalista acorralada no percibiera otra horizonte que el de una dictadura genocida. Durante aquel suceso, Pitrola junto a otros delegados bancarios fueron apresados y torturados. Pero nuevamente la solidaridad de una clase obrera completamente avanzada: una huelga del gremio logró liberarlos.

“En Córdoba ya había una dictadura militar” previa al golpe, señala. Y es que con el ‘Navarrazo’,el golpe policial de febrero  de 1974 que  desplazó el gobierno provincial encabezado por la izquierda peronista, la militarización de aquella provincia era absoluta. Ya funcionaban en Córdoba centros de detención como lo fuera La Perla, y los grupos de tareas actuaban de hecho con los mismos métodos que durante la dictadura militar. La situación de la lucha de clases en la provincia cordobesa fue una antesala de lo que se replicaría en los meses posteriores a escala nacional.

La reacción obrera al golpe

El 24 de marzo de 1976, Néstor Pitrola y los delegados bancarios intentaron garantizar una serie de ocupaciones para rechazar la consumación del golpe de Estado. Ya entonces, señala, se encontraron con varios retenes militares al intentar cruzar el puente que los llevaría al centro de Córdoba. Efectivamente lograron sortear los bloqueos, pero dimensionaron en el acto lo que se estaba gestando y el peligro inmenso que corrían. Luego se enteraría que durante la madrugada de aquel día, los militares ya habían ido a buscarlo a su domicilio legal, hecho del que pudo salvarse porque Política Obrera (antecesora  del Partido Obrero) ya caracterizaba la tentativa del golpe de Estado y de una dictadura genocida, y se militaba con recaudos de seguridad; como vivir en un domicilio ‘alternativo’. Inmediatamente se dispuso el traslado y la reubicación de varios compañeros para preservarlos, por lo que él partió hacia Buenos Aires para llegar el primero de abril.

Una dictadura para ahogar en sangre a la vanguardia obrera

Pitrola destaca que mientras mucho se habla de la dictadura que apareció para “combatir a la guerrilla”, los hechos históricos que aquí describe ponen de relieve que el golpe militar de 1976 apareció para liquidar al activismo obrero que emergió del Cordobazo, que fundó las coordinadoras, que recuperó los sindicatos, que ganó las comisiones internas y los cuerpos de delegados. De esta tradición se armó de coraje la clase obrera para resistir y dar pelea contra la junta militar; aquellos años no estuvieron ausentes de paros y acciones obreras generalizadas. Tal es así que él mismo protagoniza en 1982 una huelga, ya como trabajador gráfico, reclamando aumentos salariales. Finalmente fue despedido por “ley antisubversiva”.

Te invitamos a ver la entrevista completa en la sección dedicada a este 45 aniversario del golpe militar de 1976.

 

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