28/06/2021
CUBA

La “Enmienda Platt” fue derogada por la revolución

120 aniversario de una ignominia yanqui

Hace 120 años, el 12 de junio de 1901, fue aprobada por una Convención cubana, la llamada Enmienda Platt, que se incorporaba como un “anexo” a la Constitución de esta nación que se acababa de independizar en 1898 de España.

Desde 1895 se desarrollo una dura lucha por la independencia de Cuba. Los yanquis vieron en la indefinición de la lucha armada una posibilidad de intervención para derrotar a España y desarrollar más a fondo su sistema imperial. El 15 de febrero de 1898, un acorazado norteamericano anclado en el puerto de La Habana para “proteger a los ciudadanos y bienes” yanquis fue hundido por la explosión de una bomba, muriendo 270 marines. Este hecho fue utilizado para una campaña de furiosa agitación política en los EEUU para declarar la guerra a España. ¿Fue un autoatentado?

Históricamente, la burguesía imperialista yanqui utilizó hechos de violencia extrema para justificar el lanzamiento de guerras que habían sido preparadas estratégicamente con mucha anticipación (Pearl Harbor, las Torres Gemelas, etc.).

En pocos meses la guerra contra España se definió: el 10 de diciembre de 1898, se firmo el tratado de París, que obligó a España a conceder la independencia a Cuba y a ceder Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos, que siguió avanzando como potencia colonial.

Pero se trato de una “independencia” tutelada por la presencia directa de los marines. Hasta 1902, Cuba fue gobernada por un gobierno militar yanqui.

El proceso tardío de la independencia de Cuba de España, en 1899–mientras los países del continente lo concretaron a principios del siglo XIX- hizo que la estructuración del estado nacional naciera subordinado y controlado directamente por los EEUU.

En este cuadro, el senador norteamericano Orville Platt, propuso en el senado yanqui, la aprobación de una ley para ser incorporada en…. la constitución cubana. La “democracia” imperialista voto “por mayoría” lo que paso a ser conocido como “la enmienda Platt”.

La “Enmienda” establecía que “el gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercer el derecho de intervenir para la preservación de la independencia y el sostenimiento de un gobierno adecuado a la protección de la vida, la propiedad y la libertad individual”.

Otro artículo de la “Enmienda” le quitaba al naciente estado cubano la soberanía de la Isla de los Pinos, que quedaba para discutir en el futuro. También autorizaba a la instalación de bases carboneras y militares en las costas cubanas (de aquí viene la instalación de la base aeronaval de Guantánamo, que continua vigente hasta el día de hoy, a pesar de los reclamos del gobierno revolucionario instalado en 1959).

Cuba se institucionalizaba así como una neocolonia dependiente del imperialismo yanqui que dictaba su ley y que va a pasar a dominar casi por completo su economía.

Bajo la “enmienda Platt” los yanquis no solo gobernaron con un “virrey” militar hasta 1902, sino que volvieron a ocupar militarmente Cuba desde 1906 –donde el Secretario de Guerra norteamericano, William Taft, se autoproclamo “gobernador provisional de Cuba” – hasta 1909. Y, nuevamente volvieron ay desembarcar tropas en 1912, 1917, 1918, 1919, a través de la “embajada” dictaron las normas que debían contener las leyes, etc., etc.

El propósito original del imperialismo yanqui era anexar Cuba (como hizo con Puerto Rico).

El General Leonardo Woods, al frente de la ocupación militar de Cuba, sin pelos en la lengua, en una carta dirigida al Departamento de Estado yanqui, declaro: “A Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt (…) y lo único indicado ahora es buscar su anexión (…). Con el control que tenemos sobre Cuba, un control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los EEUU. La isla se norteamericanizará gradualmente y al poco tiempo contaremos con una de las más ricas y deseable posesiones que haya en el mundo”. Pero se equivocó el general.

A pesar del entreguismo de los políticos burgueses cubanos su aprobación no fue fácil. El parlamento cubano voto en contra y quiso introducir algunas modificaciones al texto de la “Enmienda”. Una delegación parlamentaria viajo a la metrópoli para explicar los cambios. Pero en el congreso yanqui les explicaron que la ley ya había sido sancionada por el presidente y que siendo respetuosos de “la división de poderes” ya nada se podía hacer. Después de varias idas y vueltas la Convención cubana finalmente la aprobó por 16 votos contra 11 y 4 abstenciones.

La derogación de la “enmienda Platt” y la lucha por la plena soberanía para el pueblo cubano, se transformo en una bandera antiimperialista no solo para Cuba, sino para toda Latinoamérica. Fue un punto central para Julio Antonio Mella en la fundación del Partido Comunista cubano.

Finalmente la “enmienda Platt” será cuestionada por la revolución de 1933 y derogada por el gobierno nacionalista de Ramón Grau San Martín. Pero hasta el día de hoy, los yanquis no han devuelto la zona de la base de Guantánamo. Grau San Martín va a ser derrocado por el sargento Fulgencio Batista al servicio de las élites cubanas y los intereses norteamericanos.

Será la revolución castrista de 1959 contra el dictador Batista la que cortará de cuajo el control imperialista sobre la Isla.

En todo el siglo XX la solidaridad latinoamericana con la lucha contra la “enmienda Platt” primero, en defensa de la revolución cubana después, se mostro activa. La lucha antiimperialista hoy sigue planteando la derogación del bloqueo económico contra Cuba, el retiro yanqui de Guantánamo y el retiro de los imperialistas de Puerto Rico. Gobiernos de trabajadores en el marco de la lucha por la Unidad Socialista de América Latina harán esto posible.

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