Aniversarios

27/6/2022

A 20 años de la Masacre de Avellaneda

La izquierda en el 26 de junio: un balance histórico

Movilización a 20 años - Dron Prensa Obrera

La masacre del Puente Pueyrredón y la represión desarrolladas el 26 de junio del 2002 sobre los piquetes en los demás puentes e ingresos de la Provincia a la Capital no fue un rayo en cielo sereno.

Duhalde asumió de emergencia tratando de llenar el vació político provocado por el Argentinazo con la caída del gobierno. Fue “votado” por el 90% de la Asamblea Legislativa. Con el apoyo del PJ y de grandes sectores de la UCR (Alfonsín, Casella, etc.), anunció como uno de sus objetivos centrales que venía a “reconstruir la autoridad política e institucional y garantizar la paz social”.

Adoptó una pose de hombre de acción listo a aplicar “mano dura” si no se podía contener el combativo movimiento piquetero al que se estaban sumando las Asambleas Populares barriales en las calles.

Para la burguesía uno de los principales mandatos era sacar a las masas de la calle.

Antecedentes

El 1° de enero del 2002, en medio de la resaca de las fiestas de fin de año, en su primer día presidenciable, al presentarse Duhalde al Congreso Nacional, toda la zona fue vallada con amplio despliegue policial. El parlamento quedó sitiado. Sectores de la izquierda (PO y MST, fundamentalmente) nos concentramos con más de 1.000 compañeros para reclamar a viva voz nuestra oposición y para que “se vayan todos”.

Pero esta vez Duhalde había traído unos 2.000 barrabravas para que se enfrentaran y corrieran a la izquierda. Se apelaba a un recurso fascista. El enfrentamiento dura horas y la izquierda hizo retroceder a los duhaldistas. En ese momento “intervino” la policía para separar a los dos bandos. La represión fascista había fracasado. Pero el editorialista jefe del diario La Nación señaló con alegría, al día siguiente, que “los deplorables incidentes habidos por la tarde dejaron constancia, además, de que la calle ya no estaba libre, por lo menos para la izquierda, por otras novedosas: el justicialismo movilizará, si es necesario, también gente adiestrada en choques despiadados”.

Otro hecho fue la represión ejercida sobre los piqueteros que bloquearon (marzo de 2002) durante varios días todos los ingresos a la destilería de YPF (privatizada) del Dock Sud. Reclamaban puestos de trabajo (trabajo genuino) y la expropiación de Repsol. Un operativo conjunto -con participación de la Prefectura Marítima- tiró abajo el acampe y echó violentamente a centenares de piqueteros allí instalados.

Envalentonado por esta experiencia represiva “exitosa” Duhalde se preparó para dar una “lección ejemplificadora”, eliminando de las calles al movimiento piquetero que no había aceptado la cooptación y en cuyo torno amenazaba estructurarse una fuerte y activa oposición popular (fábricas ocupadas, asambleas populares, estudiantes universitarios y secundarios, etc.). En junio estaba en plena marcha el plan de ajuste contra el pueblo: el salario real seguía su marcha descendente y una devaluación del 300% causaba estragos en los bolsillos populares, mientras empezaba a llenar los de los monopolios exportadores. El malestar y la agitación social crecían aceleradamente.

No insistiremos en el carácter planificado que tuvo la represión del 26 de junio, desarrollado en diversas notas.

“Banderazo” o “nuevo Argentinazo”

Ya hemos analizado en el artículo La izquierda debe sacar un balance de su intervención (revista En Defensa del Marxismo N° 58, dedicado en gran parte al aniversario del Argentinazo) el rol de la izquierda en la gestión que llevó a las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre del 2001.

La Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la FTV-CTA le dieron la espalda al Argentinazo. Traicionaron, levantando a último momento la jornada nacional de movilización piquetera que había convocado –con sus votos también- la Asamblea Nacional Piquetera (ANP) para el 20 de diciembre. No querían –decían- quedar asociados a una eventual caída del gobierno de la Alianza de De la Rúa. Como se sabe el 19 y 20 de diciembre no solo hubo movilización: ¡hubo Argentinazo!

Pero el pos-Argentinazo no hizo cambiar su orientación. Estos profundizaron el abandono de toda posición y acción independiente de masas contra el régimen. Apoyaron la presidencia de Rodríguez Saá primero y luego a Duhalde. Cuando la Iglesia –en acuerdo con Duhalde- lanzó el operativo de cooptación estatal a través de la integración de los “movimientos sociales” en los Consejos Consultivos, entraron a formar parte de los mismos, apartándose de toda lucha independiente contra el poder.

Por eso no participaron en las Asambleas Nacionales de Trabajadores (ANT) que impulsó el Bloque Piquetero Nacional para superar la impasse de la crisis y caída de la ANP. Y, por supuesto, se opusieron a sus resoluciones de lucha boicoteando las mismas. Ambas corrientes se colocaron como parte del llamado Frente Nacional de la Pobreza (Frenapo) en aquel entonces constituido también por el cura Farinello y el ARI de Elisa Carrió. Una “alternativa” de desvío y contención de la insurgencia popular que -según afirmaban- pretendía la “redistribución de la riqueza”: que los ricos ganen menos y los pobres un poco más. Un mandato “religioso” que dejaba en pie una sociedad de explotación capitalista. “Que se vayan todos”, la consigna generalizada por las movilizaciones de masas en el Argentinazo, fue señalada por las fuerzas del Frenapo como el adelantamiento de las elecciones para reemplazar no solo al destituido De la Rúa y a su continuador ilegitimo Duhalde, sino también al parlamento.

Al cumplirse seis meses del Argentinazo estaba en pleno debate entre las masas en lucha la necesidad de profundizar la movilización ante el carácter “gatopardista” del gobierno que respondía con un poco de “maquillaje” en defensa de las empresas privatizadas y demás factores de poder, sin dar solución a los reclamos populares. “Que se vayan Duhalde y el FMI. Que se vayan todos. Por otro Argentinazo, por un gobierno de trabajadores y el pueblo”, fueron banderas con las que levantó la segunda ANT el 22 de junio. 48 horas antes, la FTV-CTA, la CCC y el PC, una parte de la Izquierda Unida (IU), organizaron en el Día de la Bandera, un “banderazo” de unión nacional buscando cambiar el rumbo continuista del gobierno Duhalde a través de un adelantamiento consensuado de las elecciones.

La segunda ANT reunida en el estadio Gatica sacó un documento denunciando al gobierno, planteando la perspectiva de un segundo Argentinazo y convocando a un plan de lucha que se iniciaba el 26 de junio con una marcha piquetera de corte de puentes.

Por supuesto que ni la CTA, ni la CCC se hicieron presentes. Es más, el dirigente de la FTV-CTA, D´Elía, se plegó -ante la salvaje represión que el 26 se cobró las vidas de Kosteki y Santillán y centenares de heridos y presos- a las denuncias del gobierno contra los piqueteros. Fue “funcional” como le gustaba (y gusta) decir a D’Elía a la ofensiva represiva antipiquetera. Sectores de la propia CTA salieron con declaraciones a deslindarse y repudiar los dichos del dirigente de la FTV-CTA.

El centrismo electoralista-derechista del MST

Como hemos analizado en el artículo citado de En Defensa del Marxismo el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) se opuso al desarrollo protagónico del movimiento piquetero. Entró tarde y superficialmente a la centralización nacional y la proyección política formada en torno a la ANP. Pasado el Argentinazo su orientación no cambió, se profundizó. “No constituyó originariamente la fundación del Bloque Piquetero Nacional que tomó y continuo las banderas de la ANP abandonadas por la CTA y la CCC” (EDM, N° 58, pág. 58). Por el contrario desarrolló con toda saña una militante lucha faccional para impedir que las Asambleas Populares barriales confluyeran con el movimiento piquetero. En oportunidad del 1° de Mayo del 2002, el MST boicoteó el acto central convocado por la ANT piquetera, junto a diversas organizaciones, incluyendo gran parte de las Asambleas Populares barriales. Para ello violó mandatos y falsificó resoluciones (esto le valió fuertes repudios de diversas expresiones del movimiento asambleario, por sus prácticas deshonestas al servicio de la división).

Mientras la ANT realizó un masivo y recontramayoritario acto en la Plaza de Mayo, el MST empujó un acto antipiquetero en el Obelisco. Y la CTA y CCC realizaban un tercer acto en Congreso con un carácter más oficialista. Los 3 actos demostraban el éxito relativo de la cooptación duhaldista que había logrado dividir al movimiento piquetero. Pero también, que la mayoría militante estaba superando esta división en la ANT con un programa de independencia de clase y se iba transformando en un eje de reagrupamiento del pueblo en lucha (Asambleas Populares barriales, fábricas ocupadas, FUBA piquetera, etc.). Desde ya que el MST no participó tampoco en la segunda ANT y también boicoteo sus resoluciones y su plan de acción. El MST no estuvo presente (al igual que la CCC y la CTA) el 26 de junio, ni en el Puente Pueyrredón, ni en los demás cortes reprimidos. “La causa de todo esto no es una cobardía física –se trata de una organización militante- sino su orientación política electoralista, que lo llevaba a enfrentar el combate por crear una alternativa política de lucha en torno del movilizado movimiento piquetero” (ídem, pág. 59). Confluyó con el PC, quien tampoco se movilizó el 26 de junio -salvo algunos pequeños núcleos piqueteros que fueron por su propia dinámica (MTL)- sumado, como estaba al Frenapo, planteaba como eje el adelantamiento de las elecciones. En la noche del 26/6 el MST tuvo una reacción (hipócrita) al salir después de la represión a visitar algunos hospitales y centros de detención, en un intento solidario-publicitario de tapar su ausencia y oposición a la jornada de lucha. Pero el MST no solo nunca hizo un análisis crítico de su posición “carnera” a esta histórica lucha, sino que profundizó su accionar antipiquetero y electoralista.

Faltaríamos parcialmente a la verdad sino señaláramos que en parte el MST estuvo en… la puerta de la ANT realizada el 22 de junio. Juntando firmas para que Luis Zamora aceptara ser candidato a presidente por las listas de IU para unas elecciones a realizarse dentro de un año y medio. ¡Una provocación al movimiento de lucha en desarrollo!

(El MST al mismo tiempo estaba negociando un frente electoral más amplio con Alicia Castro y el cura Farinello.) En la segunda Interbarrial Nacional de Asambleas Populares (realizada en agosto), el MST votó en contra de todas las mociones mayoritarias, que colocaban el centro en la denuncia en las elecciones convocadas por Duhalde y en la necesidad de confluir con el movimiento piquetero y las fábricas ocupadas.

Otras corrientes minoritarias en la izquierda tuvieron protagonismos marginales. El PTS que concurrió a la reunión multitudinaria (realizada en el Teatro Roma de Avellaneda) donde se convocó a la constitución de la ANT, evidenció de entrada su oposición –sin principios y facciosa- con el movimiento piquetero. Sus intervenciones estaban dirigidas a romper esta iniciativa de coordinación y centralización piquetera. Desde ya que no acato las resoluciones votadas por amplísima mayoría por el Plenario. Y desde entonces, hace más de 20 años, le ha dado la espalda y atacado al movimiento piquetero. Como la dirección del MST que en la noche del 26 de junio del 2002 salió a recorrer lugares para publicitarse y ocultar su oposición a la jornada de lucha, el PTS ha tenido similar actitud frente a las diversas iniciativas exitosas y/o de renombre nacional (anterior Marcha Piquetera Nacional realizada en marzo del 2002, etc.).

El PC en el Frenapo y el MST buscaban, en sintonía con la CTA y la CCC, diluir a la ANT. Planteaban la necesidad de ampliar un centro coordinador incorporando a la centroizquierda (entonces) del ARI y otros. Llevaba a deshacer el único centro real de coordinación de las luchas obreras y populares. A la ANT se había incorporado el MIJD una ruptura hacia la izquierda de la CCC, el MTL que se apartaba de la política frenapista del PC y otras organizaciones que rompían con los Consejos Consultivos de la Iglesia y el Gobierno.

La independencia de la Verón

Es de resaltar en cambio, que la agrupación piquetera Aníbal Verón (a la que pertenecían los asesinados Kosteki y Santillán) que no había participado en la segunda ANT -impulsada por el Polo Obrero, el MIJD de Castells y otras organizaciones piqueteras y de lucha- había dado un paso trascendente al romper con los participacionistas Consejos Consultivos y adoptar un rumbo de independencia y lucha. Jugó un papel de vanguardia en la jornada sobre el Puente Pueyrredón. Un frente común de lucha entre la Verón y la ANT fue la que garantizo la masividad de la misma.

Boomerang

La represión duhaldista fracasó en su objetivo. En lugar de dispersar y aislar al movimiento piquetero independiente, lo unificó más y reunió en torno suyo la adhesión popular. Como a De la Rúa con su declaración del estado de sitio y la represión, la sangrienta acción de las fuerzas de seguridad y la campaña de propaganda posterior acusando a los piqueteros, unieron a amplias masas en la movilización contra el gobierno de Duhalde. Masivas manifestaciones concurrieron, el día 27, a la Plaza de Mayo y demás centros provinciales en repudio a su gobierno.

Esto hundió los planes continuistas de Duhalde que quería hacerse reelegir en octubre del 2003. Tuvo que anunciar su renuncia a este propósito y convocar rápidamente a elecciones adelantadas.

El objetivo político era usar la convocatoria electoral como un arma contra la rebelión popular, para enfrentar y aislar al movimiento piquetero. Quería hacer aparecer la continuidad de la lucha piquetera como enfrentada no al gobierno ilegítimo y sus políticas de salvataje de la burguesía, sino al llamado “democrático” de la convocatoria electoral. En gran parte lo consiguió.

El análisis aquí volcado no es un hecho del pasado, ni un debate historiográfico. 20 años después las mismas tendencias se reproducen en otras circunstancias históricas: electoralismo o frente de lucha contra el gobierno y la burguesía que pactaron la descarga del ajuste con el FMI contra el pueblo trabajador.

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