15/05/2021

La Nakba o catástrofe palestina: un genocidio que continúa

Imagen: Jewish voice for peace

El día 15 de mayo se conmemora en Palestina y todo el mundo el día de la Nakba o catástrofe. Coincide con el día posterior a la fundación del Estado de Israel y busca denunciar la limpieza étnica y el genocidio que comenzó entonces y continúa hasta el día de hoy. En la década del 40 vivía en el territorio de Palestina una mayoría árabe que coexistía pacíficamente con una menor población de origen judío, cristiano o laico. Entre 1946 y 1948, cientos de miles de palestinos/as fueron desplazados de sus territorios, sus viviendas y aldeas incendiadas (como forma de impedir el retorno) para hacer lugar a la llegada de los nuevos habitantes del Estado de Israel. Esta primera limpieza étnica de los territorios palestinos fue llevada a cabo por milicias judías ideadas por Ben Gurion, líder político del sionismo en los años 30 y quien luego se convertiría en el primer Presidente de Israel.

 

La historia de la Nakba ha sido totalmente silenciada en Israel. No es de extrañar si se considera, como plantea el historiador israelí Ilan Pappé que “para los israelíes, 1948 es un año en que tuvieron lugar dos acontecimientos que se contradicen: por un lado, tener un Estado o alcanzar un sueño de retorno a la tierra después de lo que ellos contemplaban como 2000 años de exilio, representó el climax de las de las aspiraciones judías. Por otro lado, representó el peor capítulo de la historia judía. En 1948, lo judíos hicieron en Palestina lo que no habían hecho en ningún lugar durante los 2000 años anteriores. El momento más perverso y el más glorioso confluyó en uno. Lo que hizo la memoria colectiva israelí fue borrar un lado de la historia para coexistir o vivir solo con el capítulo glorioso. Se trató de un mecanismo para resolver una tensión imposible entre dos memorias colectivas.”

 

La destrucción de aldeas y ciudades enteras, la expulsión y desplazamiento de miles de personas y la confiscación posterior de sus bienes por considerar “ausentes” a sus poseedores, representó la base fundacional del Estado sionista. No se trató de errores o excesos aislados, sino de una política sistemática, planeada y ejecutada con la ayuda del imperialismo británico y estadounidense. Citando una vez más a Pappé: “Cuando se empiezan a leer los diarios de los dirigentes del Sionismo y se conocen sus ideologías y sus tendencias ideológicas desde la concepción del movimiento a finales del siglo XIX, uno se da cuenta de que desde el comienzo existió la comprensión de que las aspiraciones de un Estado judío en Palestina contradecían el hecho de que una población indígena había estado viviendo en la tierra de Palestina durante miles de años y que sus aspiraciones contradecían el esquema sionista para el país y para su gente. Los padres fundadores del Sionismo conocían la presencia de una sociedad y una cultura locales incluso antes de que los primeros colonos llegasen a Palestina.”

La Nakba se expresa hoy no sólo en una lamentable efemérides sino en la continuidad de una política. Desde la guerra del 67, en la cual Israel avanzó sobre territorios considerados incluso por la ONU como palestinos (Cisjordania, Franja de Gaza, Jerusalén este), el Estado sionista mantiene su política de expansión en la forma de los “colonos” o “settlers”. Estos grupos organizados y protegidos por uno de los ejércitos más poderosos del mundo, avanza sobre los territorios ocupados construyendo asentamientos que roban el agua y los recursos naturales de la zona e incurren en permanentes agresiones a las poblaciones palestinas locales. Lo mismo ocurre en Jerusalén este donde los sionistas avanzan sobre viviendas palestinas. En las últimas semanas, el gobierno profundizó estos desplazamientos ordenando el desalojo de viviendas palestinas en los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan lo que generó la resistencia de las familias afectadas y una campaña de solidaridad a nivel mundial. Esta fue la raíz del conflicto que terminó con una nueva masacre en la Franja de Gaza donde ya se cuentan más de 70 muertos, entre ellos decenas de niñes.

En el día de hoy se realizan numerosas manifestaciones en Palestina, Israel y en todo el mundo para conmemorar la Nakba y denunciar la continuidad de las políticas iniciadas entonces contra el pueblo palestino. El desmantelamiento del Estado sionista y su reemplazo por un Estado único, laico y socialista es la única perspectiva posible para poner fin a la barbarie que ya lleva más de 73 años.

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