30/01/2014 | 1301

La rendición de la «izquierda»

La principal fuerza de izquierda en 1989 era Izquierda Unida, una coalición del Partido Comunista y el MAS, junto con algunos agrupamientos menores. Su posición sobre los sucesos de La Tablada fue de defensa del régimen, lo cual consistía, ante todo, en defender la masacre, la represión. «Izquierda Unida -decía Prensa Obrera el 9/2/1989- ha recurrido a todas las variantes del insulto y de la condena respecto de la acción del MTP, pero no encontró ni una palabra para condenar la represión de los carapintada».

PO añadía: «IU dice que la acción del MTP ha servido para ‘fortalecer las maniobras reaccionarias de la derecha civil y militar’, como si la masacre pudiera englobarse en el término de ‘maniobras’ y como si ella no hubiera sido el hecho más relevante de toda la política de esa derecha civil y militar».

«Para IU -proseguía el artículo- el máximo ‘pecado’ de los asaltantes del cuartel es haber dado un ‘pretexto’ a la derecha. Cualquiera sabe que eso es una estupidez. Cuando un pretexto no existe, se lo inventa: hubo tres levantamientos militares con sus respectivos pretextos. Pero lo que aparece como una crítica a los ‘sanguinarios terroristas’ (…) es en realidad una crítica a la revolución proletaria en general, que es un ‘pretexto’ de la contrarrevolución y, al mismo tiempo, su superación».

Esa izquierda democratizante tomaba partido en defensa del Estado y de los represores a su servicio. «En su forma más abyecta -decía un correo interno del PO en febrero de 1989-, la delantera la tomó (Luis) Zamora y el MAS, declarando sus condolencias por los caídos… del Ejército». El correo seguía: «(Néstor) Vicente (candidato presidencial de IU en ese mismo año) acusó al MTP de traidores a la causa democrática (…), lo que significa que los Gassino, Alfonsín y Menem habrían actuado en defensa de esa democracia, que es la tesis, en definitiva, propia de estos democratizantes. Todo eso es servilismo frente al Estado patronal, infamia y miseria política».

No se quedó entonces demasiado atrás el PTS, que aún se declaraba «ex fracción del MAS». En un volante público, declararon con énfasis su «repudio a las acciones de terrorismo individual» que daban, según ellos, «argumentos a los milicos genocidas» (también ellos con la cuestión de los «pretextos»), y llegaron al colmo de decir que la acción del MTP había tenido «consecuencias tan criminales como matar hijos del pueblo, como son los soldados conscriptos» (un solo soldado había sido muerto accidentalmente por los atacantes, los otros conscriptos murieron por fuego de artillería de los propios militares). En todo el volante no hay una sola palabra, ni una sola, de repudio a la represión carapintada a los militantes del MTP.

Esta fue el acta de bautismo de los devenidos en cultores del general alemán Karl Von Clausewitz (1780-1831), que mandan a otros a escribir en las redes sociales que el Partido Obrero es «pacifista».


A. Guerrero

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