26/09/2007 | 1011

“Quemen esas cartas”

El comité central bolchevique contra Lenin

En las semanas posteriores a la Revolución de Febrero, Lenin había escrito: “No somos blanquistas ni partidarios de la toma del poder por una minoría”. En ese entonces, la tarea de los bolcheviques era ganarse a las masas, antes de pensar en la insurrección armada. En las “Jornadas de Julio”, Lenin había planteado que los bolcheviques estaban en condiciones de tomar el poder, pero no de sostenerlo, y por eso había frenado a aquellos militantes bolcheviques que se inclinaban por la insurrección. Pero ahora, a diferencia de febrero y de julio, los bolcheviques habían conquistado la mayoría en los soviets de ambas capitales, los conciliadores se hundían en su crisis, el campesinado se levantaba por la tierra, los soldados reclamaban la paz. Estaban dadas las condiciones para una insurrección victoriosa. Para Lenin, no se podía dilatar más la cuestión. Estaba en riesgo la propia revolución.


Como en abril, pero en septiembre (un mes antes…)


Ambas cartas fueron consideradas en una sesión secreta del Comité Central (ver recuadro). Cayeron como un balde de agua fría y provocaron un enorme desconcierto. La mayoría consideraba el planteo una aventura. Fueron convertidas en cenizas y prohibida su divulgación, con el reparo de conservar apenas una copia en los archivos. “Todos teníamos miedo sobre lo que podría suceder si las cartas llegaban a los trabajadores de Petrogrado y los comités del Partido, porque esto habría introducido inmediatamente enormes diferencias en nuestras filas”, recordaría más tarde Lomov, una de las cabezas del partido en Moscú 2 . Parecía una escena repetida, similar a la del regreso de Lenin a principios de abril. Entonces, para defender su tesis de que era necesaria una segunda revolución, que debía llevar al poder a los obreros y campesinos, Lenin tuvo que empeñarse en corregir el rumbo trazado por la cúpula del partido. “Las cuestiones se plantean de otro modo, pero el espíritu general de la oposición era el mismo: el Comité Central es demasiado pasivo, cede demasiado a la oposición pública de las esferas intelectuales, concilia demasiado con los conciliadores; y, sobre todo, revela demasiada indiferencia, propia de fatalistas, no de bolcheviques, hacia el problema de la insurrección armada.” 3


Lenin enfrentó la nueva batalla con plena conciencia de que se trataba ahora de la suerte inmediata de la revolución. En una nueva carta, titulada "Los héroes del fraude y los errores de los bolcheviques", enviada una semana después de las ya citadas, criticaba la participación de los bolcheviques en la Conferencia Democrática, concebida para vaciar de poder a los soviets reconquistados por los bolcheviques y que tenía características fraudulentas: “los bolcheviques debieron haberse retirado (…) tuvieron una actitud equivocada hacia el parlamentarismo en momentos de crisis revolucionaria (no constitucional), y una actitud equivocada hacia los socialistas revolucionarios y los mencheviques”. El planteo de Lenin fue publicado en el órgano central de la prensa bolchevique, pero bajo el título de “Héroes del Fraude”. Toda la sección dedicada a la crítica a la política del partido fue eliminada.


En otra nota, escrita inmediatamente después, el 22 de septiembre, Lenin volvía a la carga: “cuanto más uno reflexiona sobre el sentido de la llamada Conferencia Democrática, más se convence de que nuestro partido cometió un error al participar”. Al día siguiente rechazó violentamente la decisión de la fracción bolchevique de participar en el Preparlamento que surgió de esa misma Conferencia (decisión que será revisada unos días después): “Trotsky estaba por el boicot. ¡Bravo, compañero Trotsky! El boicotismo ha vencido en la fracción de los bolcheviques de la Conferencia Democrática. ¡Viva el boicot!” Lenin reclamó una reunión urgente del Comité Central, incluso un congreso extraordinario del partido, para revisar la cuestión y preparar la insurrección. El comité editorial del periódico bolchevique (dirigido en ese momento por Stalin) decidió no dar a conocer este texto. Publicó, en cambio, el artículo de Lenin “Las tareas de la revolución”, escrito a principios de septiembre, cuando Lenin aconsejaba un curso de acción más moderado y proponía un compromiso con los conciliadores.


Lenin renuncia al Comité Central


“La paciencia de Lenin estaba llegando a un límite.” 4 El 27 de septiembre escribió una carta a Ivan Smilga, miembro del Comité Central del partido y principal dirigente de los bolcheviques en Finlandia, donde el soviet prácticamente había tomado el poder en sus manos, apoyado por los radicalizados marinos de la flota del Báltico. Lenin le planteaba a Smilga su preocupación: “¿Qué hacemos nosotros? ¿Nos contentamos con votar mociones? Perdemos el tiempo, fijamos ‘fechas’ (el 20 de octubre, el Congreso de los Soviets). ¿No es ridículo aplazar así? ¿No es ridículo confiar en esto? Los bolcheviques no realizan un trabajo sistemático preparando sus fuerzas militares para derribar a Kerensky”. Lenin le planteaba a Smilga tareas concretas: “dentro del partido debemos agitar por la insurrección inmediata, razón por la cual esta carta debe ser tipeada y distribuida a los camaradas de Petrogrado y Moscú”. Ante la pasividad de la dirección, Lenin buscaba apoyos en el partido para preparar la insurrección. En la carta, le pedía a Smilga que dedicara “exclusiva atención a la preparación militar de las tropas en Finlandia, junto a la flota, para el inmediato derrocamiento de Kerensky”.


Dos días más tarde, el 29 de septiembre, Lenin envió un nuevo artículo a la dirección bolchevique, con el título “La crisis está madura”. En la primera parte, destinada a su publicación, Lenin insistía en que la situación internacional ponía la revolución proletaria en el orden del día. La segunda parte, dirigida exclusivamente a los miembros del Comité Central, y a los comités de Petrogrado y Moscú, volvía a estar dedicada a una crítica a la actitud de la dirección del partido: “Es preciso reconocer la verdad… entre nosotros, en el Comité Central y en los medios dirigentes del partido, existe una tendencia u opinión que propone esperar al Congreso de los Soviets, oponiéndose a la toma inmediata del poder, a la insurrección inmediata. Esta tendencia debe ser derrotada o los bolcheviques se cubrirán de eterna vergüenza y se destruirán como partido”. Lenin denuncia que la dirección del partido se había negado a publicar y a responder sus últimos artículos y cartas, y planteaba que eso lo obligaba a presentar su renuncia al Comité Central, reservándose el derecho a difundir entre la base del partido sus planteos políticos. Ya no era posible encubrir las divergencias. “Me veo obligado”, escribía, “a pedir mi salida del Comité Central, y así lo hago, y a reservarme la libertad de agitación en la base del partido y en el congreso del partido”. El 1º de octubre escribió una nueva carta, pero no sólo al Comité Central y a los comités de las capitales; esta vez está dirigida también a los miembros bolcheviques de los soviets de Petrogrado y Moscú, reclamando la toma inmediata del poder, y denunciando que, en esas condiciones, “tardar es criminal”.


Al mismo tiempo, Lenin se trasladó, clandestinamente, de Finlandia a Vyborg, la mayor concentración obrera de Petrogrado. Nadezhda Krupskaya, su mujer, comentará en un libro sobre la vida de su marido: “la mente de Lenin se hallaba fija en la insurrección y en la mejor forma de prepararla (…) constantemente absorbida por el problema de cómo ordenar todo el aparato del Estado” 5 . En pocos días comenzó a quedar claro que era imposible evitar que las ideas de Lenin llegasen a los cuadros del partido. El buró regional de Moscú se pronunció a favor de presionar al Comité Central en el sentido de iniciar los preparativos para la insurrección. La dirección del Comité de Petrogrado reclamó el 5 de octubre al Comité Central una reunión conjunta urgente, con la participación del Comité de Moscú, para discutir la táctica inmediata. Se preparaba así el terreno para la decisiva reunión del Comité Central del 10 de octubre. Lenin, arriesgándose a volver a Petrogrado, participará en la reunión.


 


Notas


1. Todas las citas de las cartas de Lenin están extraídas de Lenin, Obras Completas, Cartago, tomo XXVI.


2. Citado en Alexander Rabinowitch, The Bolsheviks Come To Power.


3. León Trotsky, Historia de la Revolución Rusa .


4. Rabinowitch, Op. Cit.


5. Nadezhda Krupskaya, Lenin. Su vida, su doctrina.

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Publicado por el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en vísperas del Día Internacional de los Trabajadores.