20/08/2020

Últimos días entre muralistas y pistoleros: Trotsky en México

Escenas de la vida de León Trotsky (XII); a 80 años, la actualidad de la lucha por el socialismo
Por Alu Pe

Trotsky llega a México el 9 de enero de 1937, a bordo del Ruth, un barco petrolero que partió desde Noruega. Solo el gobierno del nacionalista Lázaro Cárdenas le concedió asilo al revolucionario, tras la insistencia de sus seguidores, entre ellos el prestigioso muralista Diego Rivera. Cuando Trotsky y Natalia llegan a México son recibidos por Rivera y su compañera, la pintora Frida Kahlo, dos de los principales artistas mexicanos del siglo XX, quienes los hospedan en Casa Azul, donde residirán durante 2 años. La relación entre ellos sería de profunda hospitalidad y admiración. Particularmente con Rivera, con quien tenía un intercambio permanente que combinaba los temas políticos y artísticos.

El asilo de Trotsky en México fue bajo el juramento de que no intercederá en la vida política de México, sin embargo produjo regularmente artículos donde desarrollaría una serie de fenómenos políticos en América Latina, en particular para la revista Clave, vinculada a las secciones latinoamericanas de la Cuarta Internacional. Una gran colaboración del revolucionario para el análisis político de la relación entre el imperialismo, la burguesía nacional y las masas latinoamericanas.

La llegada de Trotsky a México no tardaría en generar revuelo. Como el revolucionario más buscado por la cacería stalinista, la Confederación de Trabajadores Mexicanos, bastión del stalinismo y el Partido Comunista protestaron contra su estadía en México.

Los procesos de Moscú y la persecución de Stalin

En paralelo, sucedían uno tras otros los crímenes del stalinismo. Continúa durante su estadía en México la farsa montada en los procesos de Moscú, que  tenían a Trotsky como el principal acusado en ausencia, inculpado de ser tanto un agente de Hitler como del Imperialismo norteamericano. La burocracia stalinista buscaba ponerlo como el enemigo número uno de la clase obrera mundial y la URSS.  Frente al desprestigio internacional generado por el papel de la III internacional a nivel mundial, sobre todo en la guerra civil española, el estalinismo buscó, a partir de la persecución, consolidar su poder y desprestigiar al conjunto de la vieja guardia bolchevique, asesinando entre otros, a Zinoviev, Kamenev y Bujarin.

El 17 de abril de 1937, en su alegato frente a la comisión independiente que se había conformado a instancias de la Cuarta Internacional para investigar las acusaciones que el stalinismo vertía sobre él, Trotsky advertía que el único objetivo que tenían los procesos de Moscú era sembrar terror en el partido y las masas. Al mismo tiempo, denunciaba la burocratización de la URSS, el fraude emprendido por Stalin y su pacto con Hitler.

El 16 de febrero de 1938 Trostky y Natalia se enterarían del asesinato de Liova, su hijo, en Francia. Había jugado un papel fundamental en la organización de la Oposición de Izquierda a nivel internacional, siendo el editor del Boletín de la Oposición de Izquierda. Bajo un permanente contacto con su padre quién le enviaba instrucciones desde México, Liova sufría una constante persecución por parte de la GPU, que tenía agentes infiltrados en su círculo más íntimo. Teniendo que ser internado en París por una operación sencilla, fallece en su transcurso a partir de la intervención  de la GPU.  En su carta abierta, «León Sedov:  hijo, amigo, luchador», Trotsky combina una emotiva despedida a su hijo con una denuncia a los “envenenadores de la GPU” y el stalinismo, como así también un llamado a los jóvenes revolucionarios  de continuar su legado. Ya antes de la muerte de Liova, dos agentes de la GPU habían asesinado en Francia a Rudolph Klement y a Ignace Reiss, dos importantes militantes de la naciente IV Internacional.

La nacionalización del petróleo mexicano

Su estadía en México, coincidirá con el anuncio, por parte de Cárdenas, de la nacionalización de las petroleras extranjeras. El 18 de marzo de 1938 a través de un decreto el gobierno mexicano anunciaba la expropiación y nacionalización de toda la industria petrolera. La posición de Trotsky y los militantes de la Cuarta Internacional partió de defender las nacionalizaciones como derecho de México de disponer de sus recursos.

El 18 de marzo de 1938, a través de un decreto, el gobierno mexicano anunciaba la expropiación y nacionalización de toda la industria petrolera. La posición de Trotsky y los militantes de la cuarta internacional partió de defender las nacionalizaciones como derecho de México de disponer de sus recursos, reclamando que las expropiaciones se realizaran sin pago y que los trabajadores intervinieran con total independencia del Estado en los organismos de administración de la industria nacionalizada.

 La IV Internacional

La política del Frente Popular adoptada en 1935 por la Comintern stalinizada, impulsaba la conformación de bloques de colaboración de clases con los distintos partidos de la burguesía. El seguidismo a la burguesía tuvo resultados particularmente nefastos en la lucha de clases en Italia, Francia y España. El proletariado internacional era duramente golpeado por el auge del fascismo. Los alzamientos revolucionarios que se sucedían en Europa, se veían ahogados por la dirección burocrática stalinista, que no solo llevaba a los Partidos Comunistas de cada país a privilegiar sus acuerdos con los partidos de la burguesía, sino que llevaba adelante una brutal persecución a los elementos revolucionarios que levantaban los planteos de la Oposición de Izquierda y luego la Cuarta Internacional, siendo el caso español el ejemplo más claro. Trotsky no se equivocaría en caracterizar a Stalin como el gran organizador de derrotas.

La conclusión a la que había llegado en 1933, tomaba forma en 1938. En un congreso fundacional en París al que Trotsky no pudo asistir por razones de seguridad, era fundada la IV internacional, con  El Programa de transición como documento fundacional.

 

La operación estalinista para asesinar a Trotsky

Luego de vivir dos años en la residencia de Kahlo y Rivera, Trotsky y Natalia se mudarían a su última residencia en Avenida Viena, también en Coyoacán.  La casa fue fortificada y dotada de una guardia permanente, a cargo de militantes voluntarios, la mayoría pertenecientes a la sección norteamericana de la IV, el Socialist Workers Party.  Ya para comienzos de 1940, Stalin había avanzado en la decisión de asesinar a Trotsky,  comenzando así la operación para eliminarlo.

El primer ataque fue comandado por David Siqueiros, reconocido muralista méxicano y militante del PC, que junto a una patota atacaría con una lluvia de disparos en la casa de Avenida Viena, donde sorpresivamente nadie salió herido.

Hacía un tiempo había llegado a México un tal Jacques Mornard supuesto hombre de negocios belga quien ingresó a los círculos trotskistas en Francia, a través de Sylvia Ageloff, militante trotskista norteamericana, a quién ocultó su identidad, poniéndose en pareja con ella. En realidad se trataba de Ramón Mercader, militante del Partido Comunista español que había combatido en la guerra civil del bando Republicano, quien fue cooptado como agente para la GPU. Mostrándose como una persona sin intereses políticos más que acompañar a Sylvia, Mercader fue intimando con Trotsky y Natalia a partir de una serie de favores personales que lo hicieron ganarse su confianza. El 20 de agosto de 1940, fingiendo un mayor interés en la política y simpatía por las ideas del revolucionario ruso, Mercader lograría ingresar al fuerte de Coyoacán, pidiéndole al revolucionario ruso consejos sobre un artículo sobre política internacional que estaba escribiendo. Habiendo Trotsky accedido a su petición, y leyendo el artículo en su escritorio, Mercader le asesta un golpe con un piolet, clavándoselo en el cráneo. Sin morir en el acto, Trotsky lo ataca y logra gritarle a su custodia que no lo asesinen, con el objetivo de que declare sus vínculos con el stalinismo. Luego de ser trasladado al hospital, fallecerá al día siguiente. Mercader, por su parte, será detenido y encarcelado 20 años, para luego ser exiliado en la URSS, falleciendo en La Habana en el año 1978.

Stalin había asesinado en México, a medio mundo de distancia, al último miembro vivo de la dirección bolchevique que había tomado el poder en Rusia en 1917.

La lucha política que había dado León Trotsky y que hemos reseñado brevemente en esta serie, logró que el legado revolucionario no quede confundido con la degeneración burocrática y la traición staliniana. Ese enorme esfuerzo -en condiciones severas- que él mismo y gran parte de sus compañeros y familiares pagaron con su vida, logró que nuevas generaciones pudieran levantar la bandera de la revolución socialista con orgullo. En 80 años transcurridos, la perspectiva revolucionaria continúa con plena vigencia.

Leer todos los capítulos de esta serie en la sección del 80 aniversario del asesinato de León Trotsky.

 

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