Sindicales

25/4/1996|491

El Convenio Fiat-Smata amenaza con una ola de despidos en la industria

Con una diferencia de horas, los directivos de Chrysler y Toyota han informado que el convenio que están discutiendo con el Smata será una copia del firmado con la Fiat.


En una entrevista con el gobierno de Córdoba, Chrysler “confirmó que a principios de l997 estará en condiciones de comenzar su producción... y aplicará un régimen laboral y salarial similar a lo acordado por Fiat con el sindicato de mecánicos (Smata)”. La relación laboral “prácticamente será la misma”, confirmó el ministro de Trabajo (La Voz del Interior, 9/4).

 

Las nuevas autoridades de Toyota Argentina anunciaron el lanzamiento en diciembre de la pick-up Hilux, “construida íntegramente en la planta (en construcción) de Zárate”. “Con qué sindicato han firmado el convenio para la planta”, les pregunta una periodista. “Estamos en conversaciones... a mediados de este año deberemos emplear a muchos operarios en Zárate y por ello antes de esa fecha llegaremos a un acuerdo con un sindicato. Esperamos llegar a un acuerdo mejor que el de otra terminal (en clara alusión a Fiat), por lo cual imagínense ustedes con qué sindicato estamos conversando”, respondió el presidente de Toyota (La Nación, 17/4).


Los plazos para obtener “el mismo acuerdo” en Chrysler o incluso “algo mejor” son breves. “Antes de mediados de año” es el plazo de la Toyota, “entre julio y agosto” el de la VW (Clarín, 14/4), el de Chrysler aun antes.


La “creación de puestos de trabajo” con que el Smata justifica la entrega de conquistas laborales históricas no resiste el menor análisis. “GM ocupa unos 200 operarios y ensambla las camionetas”, Toyota ‘planea’ crear 800 puestos de trabajo pero por ahora “la inversión estimada es de 150 millones de dólares”, una cifra irrisoria que corresponde a una planta de armado (Página 12, 29/3). Simultáneamente, Scania (Tucumán) plantea el despido de 120 operarios sobre la base de imponer la ‘flexibilización’ contenida en el acuerdo Fiat. En las autopartistas se avecina una catástrofe social, a partir de la feroz concentración de proveedores de la industria automotriz, que, en el caso de la Fiat, “no llegará ni a la mitad de los actuales” (La Nación, 17/4).


La guerra declarada de las patronales automotrices plantea una respuesta urgente: asambleas generales para que los trabajadores den una respuesta de conjunto y reclamen un congreso de delegados de todas las fábricas. Al convenio negrero hay que oponer la convocatoria de paritarias y la discusión del convenio por industria, para arrancar el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, la defensa de la jornada de ocho horas, la estabilidad laboral y el reparto de las horas de trabajo frente a los despidos.