junio 19, 2003 | 805

Nuestro homenaje a una luchadora

El viernes 13 en el Hospital Fernández, a los 84 años, falleció Antonia Luna, “Tona” para los que la conocían.


Madre de Plaza de Mayo, desde las primeras rondas, en tiempo de la dictadura.


Militante del Partido Obrero, compañera y madre de militantes del Partido y del Polo.


Desde muy temprano Tona tuvo que enfrentar la vida como luchadora inclaudicable que era. Su hijo “Carlitos” (así lo llamaba) y su compañera fueron secuestrados el 10 de diciembre de 1978, por la dictadura asesina. Desde ese momento, la “vieja Tona” se plantó a luchar por el Juicio y Castigo a los responsables de la desaparición de su hijo y de todos los detenidos-desaparecidos. En este período conoció al Partido Obrero y fue recorriendo el camino que va de la lucha por las libertades democráticas, a la comprensión de que sólo la construcción de un Partido Obrero que acaudille la revolución lo conseguiría.


Se sentaba a leer la Prensa, con la misma avidez de un chico; aún en los últimos meses, cuando la enfermedad que la agobiaba no le permitía moverse como antes.


Crió, sostuvo y educó a sus nietos Silvia, Daniel y Pablo, como militante, demostrando con su ejemplo, cómo debían pararse frente a la adversidad.


Tona fue un ejemplo de lucha inquebrantable, por su hijo, por sus nietos, por el Partido Obrero y el Socialismo.


La vamos a extrañar mucho. Queda en nuestra memoria cuando, a pesar de estar muy dolorida por su enfermedad, se acercaba y participaba de las reuniones del Partido con el mate para convidar a los compañeros y nos retaba cuando alguno “rengueaba” en las actividades.


Tona concentra en su persona, una parte de la historia del país y del Partido Obrero. La de los que decidieron vivir “Honrando la Vida”, los que definieron vivir luchando por sus ideales y educando a los suyos bajo esos principios.


Querida vieja Tona, hasta el día que terminemos con la explotación y demos cuenta de los asesinos, hasta el día en que los hombres sean libres, y aún después, no te olvidaremos y llevaremos tu nombre hasta la victoria siempre.

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