22/07/2004 | 851

Abril, un mes imborrable

Barranqueras, Chaco

Abril del 2004 será imborrable en mi vida, como una de las experiencias personal y políticamente más enriquecedoras. Participé, activamente, como delegada del XIV Congreso del Partido Obrero, de la VI Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados, desocupados y jubilados, y del Congreso por la Refundación de la IV Internacional.

 

En lo personal, pude establecer relaciones muy cordiales con compañeros luchadores, de otros rincones del país y de otros países. Como la compañera de Brasil, Sonia, con quien tratamos, como pudimos, de intercambiar nuestras experiencias de lucha (y nos reímos muchísimo porque nos costaba entendernos, por el idioma). O el compañero Tiziano, de Italia, que se esforzaba mucho por hacerse entender en su “medio” castellano y escuchó atentamente nuestra experiencia piquetera.

 

En lo político, fue un verdadero curso de formación política. He aprendido muchísimo. Puedo darme cuenta de la dimensión de lo que estamos construyendo y me siento orgullosa de ser parte de este proceso revolucionario en la lucha por el poder, con un método: la revolución, y una finalidad: el socialismo, para liberar del capitalismo a toda la humanidad.

 

Voy a tratar de expresar con palabras algo que únicamente se puede sentir:

 

El sábado 17/4, a las 10:30 horas, cuando ingresamos al mega-proyecto del MTL, donde se desarrollaría la VI ANT, junto a mis tres compañeras: Blanca, Andrea y María Rosa, percibí, inmediatamente, un sentimiento muy profundo y confuso de conmoción, tristeza y felicidad.

 

Hacía más de 20 años que no ingresaba a una fábrica (soy obrera textil, hija de una obrera textil y de un obrero de la construcción). Estoy desocupada; tuve muchas ilusiones, pero jamás pensé que volvería a pisar una fábrica, en las actuales condiciones del capitalismo.

 

Nunca había estado antes en el mega-proyecto. Me conmueve las condiciones en que lo conocí, vacío, semi-derruido, pero irónicamente, con la misma clase obrera dentro mismo de sus entrañas, pero esta vez, para debatir, construir y llevar adelante la dirección política de la clase trabajadora para instaurar un gobierno de los trabajadores.

 

En el Congreso de la Refundación por la IV Internacional, aprendí y sentí que la solidaridad internacional de la clase obrera nos llevó a construir el partido que fundamos en Buenos Aires, una Internacional piquetera, obrera y revolucionaria.