04/03/2004 | 840

Alan Woods y Rodríguez Saá

A raíz del seguidismo de la corriente de Alan Woods a las burocracias sindicales y a los nacionalistas, les quiero señalar que en un artículo titulado "Acerca de las tácticas revolucionarias en la Argentina…", de febrero del 2002, Alan Woods planteaba que "como el principal sindicato (de la Argentina) –la CGT– todavía está controlado por los peronistas, la actitud de la vanguardia hacia esta capa adquiere una importancia decisiva. En su intento por controlar el movimiento de masas, la burguesía ha llevado a los peronistas al gobierno. Quiere que hagan el trabajo sucio del capital; al hacer esto, la burguesía está proporcionando a los trabajadores peronistas una excelente lección de lo que es la realidad del peronismo hoy". En la "vanguardia del movimiento obrero argentino", prosigue, "existe un fuerte sentimiento de hostilidad hacia el peronismo. Es comprensible. Pero para romper la influencia que tiene el peronismo en la clase obrera no basta con denunciarlo y quejarse. Es necesario ver las contradicciones internas que existen dentro del peronismo y que tarde o temprano provocarán escisiones en líneas de clase". Es decir que, luego del Argentinazo, Woods llamaba al entrismo en el peronismo.

"Es fácil para nosotros –dice también–, comprender el papel reaccionario del peronismo. Pero las cosas son diferentes cuando llegamos a las masas de trabajadores organizados (por no hablar de los desorganizados). Durante décadas la clase obrera argentina ha estado paralizada por el grillete del peronismo, que todavía tiene fortaleza en los sindicatos… Sin embargo, llegar a la conclusión de que el peronismo está muerto es una idea completamente equivocada". Pero como el entrismo supone que en el peronismo existe un ala izquierda con la cual trabajar en común, Woods presentó a Rodríguez Saá como un representante de ella: "Después de la caída de De la Rúa en diciembre, la ‘izquierda’ del peronismo levantó brevemente la cabeza en la persona de Rodríguez Saá". "Por supuesto, el programa de Saá no resolvería la crisis y sólo era un intento desesperado de calmar el movimiento de masas con medidas demagógicas. Saá fue rápidamente destituido de su cargo…" Consecuente con esto, Woods auguró que "en el futuro, cuando Duhalde esté completamente desacreditado, es bastante posible que Saá… sea puesto al frente del país… No ver esta posibilidad sería una miopía extrema". En lugar de eso tenemos a Kirchner. Si Woods fuera consecuente debería proponer que nos juntemos a los "jóvenes K" en el PJ o en el "espacio" de Ibarra, Binner y Juez.

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