Bahía Blanca: ¡ejemplo de resistencia!

La suspención del juicio a prueba: ¿una trampa? El 12 de octubre los 54 procesados por el corte de ruta contra la empresa petrolera EG3 -hoy Petrobras-, fueron convocados a la Audiencía Preliminar para llegar al debate público y oral. Es decir, mientras que se declama que no se reprimirán los reclamos sociales, la Justicia, que notoriamente carece de independencia, prosigue judicializando a aquellos que reclaman por sus derechos.


Pero claro, una cosa es per­seguir y meter presos y otra es firmar la condena. ¿Qué signifi­ca esto?: que la Justicia -que es­tá sobrepasada de casos pena­les-, “inventó" dos remedios: 1) la suspensión del juicio a prue­bas y 2) el juicio abreviado.


Los cortes de ruta tienen una pena que va de tres meses a dos años y, entonces, permite que el acusado "se salve" aceptando este beneficio. Pero, no todo es “gratis", el acusado deberá cum­plir muchos requisitos por el tér­mino de dos años: trabajar gra­tis, no concurrir a manifestacio­nes públicas, no acercarse a personas “no deseables" (léase dirigentes), no drogarse, no al­coholizarse, etc.; de esta mane­ra no se hace el juicio y el pro­cesado queda sin antecedentes. Pero ¿dónde está la trampa? Nada más y nada menos que en partir de la base de que sos delincuente y, de paso, ahorrás trabajo a la Justicia.


¿Puede ser delincuente aquel que reclama por trabajo, comida, garrafas, no contaminar el medio ambiente, aumentar el salario de los trabajadores, prohibir el despido de los mis­mos, reestatizar YPF bajo con­trol obrero, bajar el precio de los combustibles, etc.?


¿Por qué hablamos de resis­tencia?


i Porque mis defendidos se negaron a pedir la suspensión de juicio a prueba!


Serán los jueces quienes de­berán asumir la responsabilidad de condenar -si creen en la culpabilidad de tos procesados-. La historia se encargará de absol­verlos.