30/04/2003 | 798

«Caracterizar sin vueltas»

En nuestra Prensa, cuando se realice el balance electoral deberemos caracterizar en primer lugar que asistimos a una derrota electoral, sin darle vueltas al asunto; después empezar a analizar el porqué de esta derrota coyuntural. Derrota porque no pudimos arrancarle por lo menos 200.000 ó 250.000 votos a los partidos de la burguesía. A mi entender, justamente nuestra derrota electoral se encuentra en la gran cantidad de votos que acaparó el Partido Justicialista en sus distintas versiones – Menem, 24,2%; Kirchner, 22% y Saá, 14,1%, lo que hace un total 60,3% de los votos – donde seguramente un gran sector de la clase obrera entró en la trampa del «voto útil» entre estos tres candidatos. El Partido Justicialista nos quitó votos.


También tenemos que decir que tuvimos una derrota ya que el voto en blanco y nulo fue un fracaso y no pudimos canalizar ese llamado voto bronca hacia el PO.


Otro aspecto en el resultado electoral es el triunfo militar de EE.UU. contra Irak, que debe penetrar en la conciencia de los trabajadores de que votar las propuestas del PO contra el FMI es casi imposible de llevar adelante. No olvidemos que fuimos prácticamente el único partido que hizo una campaña programática, es decir que hubo claridad en nuestros planteos, comparado con Izquierda Unida, que hizo una publicidad de imagen planteando el candidato independiente del Peronismo de Izquierda. Pero yendo al grano y por el bien de los compañeros que han ingresado al PO, debemos decir la verdad y digerir este trago amargo; no debemos ocultarlo ni disfrazarlo.En el círculo donde milito lloró una compañera por los pocos votos que obtuvimos; otro compañero expresó su desilusión por la misma causa.


Lo más importante es encarar el problema y analizar las causas de nuestra votación, que no puede basarse en que tuvimos pocos recursos o poca difusión; en realidad, aparecimos más que nunca y siempre ligados a las luchas que se desarrollaron en el último mes (Sasetru / Brukman / Padelai / marchas piqueteras). Después de analizar esta derrota podemos balancear la parte más positiva cotidiana, y es la gran cantidad de veces que estuvimos en la calle al frente de las movilizaciones.


Nuestra derrota electoral, que no es un fracaso, está ligada a que los trabajadores no han podido despojarse de la traba que impone la patronal para concretar conscientemente el giro a la izquierda de la situación política.


Como no hay tiempo de llegar con esta opinión al círculo y que sea transmitido a la dirección, envío esta nota.