Correo de lectores
22/5/2003|801
Carta abierta a los compañeros de Ate (extractos)
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Cuando los compañeros del interior del país de mi sector, Pami, solicitaron al Consejo Directivo Nacional de la Ate mi permanencia en la Lista Verde, de la cual soy vocal en la actualidad por decisión del conjunto de compañeros de Pami que me asignaron ese rol en 1999, recibieron un rotundo no de parte de la conducción actual. En entrevista con el candidato a secretario general nacional, Pablo Micheli, éste me expresó que sólo podría "acceder" al pedido de mis compañeros si estaba dispuesta a firmar una declaración pública donde expresara mi pertenencia a la Lista Verde, extraño pedido, ya que hasta este momento formo parte de esa lista. El problema reside en que (…) no me someto a la obediencia debida (dicen que ésta es una secuela de padecimientos setentistas), que pretendo mantener mis principios, como cuando en el 2000 tuve el tupé de rebelarme a la decisión de Víctor De Gennaro que me exigía hacer una "alianza" con un siniestro personaje, Carlos Oviedo, amigo del tristemente célebre Beto Imbelloni, fundador del gremio amarillo del Pami Uti, cuya consigna fue desde siempre "no somos estatales", que cuando nosotros desde Ate enfrentábamos la privatización del sistema previsional, él promovía la afiliación a la Afjp "San José" de Barrionuevo y del que fue expulsado por ladrón, cargo que, ¡oh sorpresa!, no pudo ser confirmado por el Poder Judicial por esas cosas que tiene la Argentina (extrañamente este personaje es candidato a vocal del CDCF por la Verde para las próximas elecciones).
Muchos de ustedes me conocen, (…) por ser una permanente luchadora en defensa del Pami, de sus trabajadores y de los jubilados (…). En 1998 fui despedida de mi trabajo por estas actitudes de lucha. Muchos de ustedes me acompañaron y juntos logramos que me reincorporaran (…). Cuando en 1990, siendo médica de Pami, tomé la decisión de afiliarme a un sindicato de trabajadores, porque los profesionales somos asalariados y debemos compartir el destino del conjunto de la clase, elegí entre los tres gremios de mi sector, ingresar a la Ate. En aquellas épocas nuestro gremio estaba en la calle luchando contra las privatizaciones y esto me convocó (…) Con el tiempo fui delegada, luego junto a otros compañeros (…) nos volcamos de lleno a la construcción de ese sindicalismo nuevo que vendría a representar a los trabajadores desde el Congreso de los Trabajadores Argentinos, que luego devino en Central. Pasó el tiempo y aquellas expectativas se fueron frustrando poco a poco.
En los últimos años vi con tristeza cómo detrás de legítimas banderas, se acordaba con los funcionarios y se hacían negocios políticos. Durante el menemismo vi perder una tras otra nuestras conquistas laborales, y cuando llegaron con la Alianza al gobierno, los pocos derechos que nos quedaban. Vi cómo se obstaculizaba el debate, cómo se escamoteaba la formación de los compañeros, descubrí cuán burócratas eran nuestros "dirigentes" y cómo apelaban a mecanismos cada vez más antidemocráticos para conservar su poder. Vi cómo esos "dirigentes" se escondían en un local la tarde del 20 de diciembre de 2001 y pretendían que los trabajadores les hiciesen caso. Tuve el honor de recibir los insultos de uno de ellos cuando convocaba a sumarnos en las calles junto a miles de trabajadores que desde la noche del 19 se batían frente a la represión brutal del gobierno que ellos defendían (…) Y finalmente me rebelé a que embarcaran a nuestro gremio y a toda la Cta en un proyecto político movimientista, con un programa de reestructuración capitalista escrito por el mismo "dirigente" que hoy es candidato de Ibarra, nuestro liquidador, en la Ciudad de Buenos Aires. (…)
Creo en la necesidad de actuar políticamente, pero no en esa vieja política verticalista, movimientista y trencera, sino en la que construyamos colectivamente desde abajo y desde nuestra clase. Y esto fue manifestado por mí, activamente, en nuestro Congreso de Mar del Plata, en diciembre del 2002, junto a los compañeros que presentamos el documento alternativo. Debe ser por esa enfermedad de la que hablaba más arriba que hoy no me quieren con ellos los integrantes de la conducción (…) En la cuarentena en la que me pusieron conocí a otros que quieren recuperar el sindicato para todos. Me sumo a ellos e invito a los que reconozcan en sí estos síntomas a que se sumen, que en las próximas elecciones de Ate Capital voten a la Granate. Lleva el color de la sangre derramada por todos los que nos antecedieron en las luchas desde siempre y que no debemos traicionar.

