23/12/1999 | 651

Congresal del Frepaso se suma al debate electoral

Señores de Prensa Obrera y compañeros del PO en general:


Estimados compañeros, con la anuencia de todos ustedes, quisiera sumarme al interesante análisis y balance que, con distintas interpretaciones, se vienen haciendo en la prensa con respecto a las últimas elecciones; según mi entender, existe un dato que hasta el momento ninguno de los compañeros parece haber rescatado de estas últimas elecciones.


El Partido Obrero desde siempre viene afirmando que las elecciones para un partido de trabajadores deben ser entendidas y asumidas como una posibilidad de relacionarse con una gran cantidad de compañeros a los cuales es imposible llegar en otros momentos.


Es decir que son una simple herramienta de propaganda y una posibilidad de crecimiento cuantitativo en el acercamiento a los trabajadores y nunca una vía de acceso al poder. Esta afirmación constantemente predicada por el Partido Obrero y su relación con los balances electorales me merecen dos reflexiones que quisiera compartir; 1) la paradoja que el partido concreta al afirmar el carácter propagandístico que las elecciones tienen para el PO, por un lado, y al pretender hacer una lectura de los números de las elecciones para determinar un crecimiento o un retroceso político es como decir que hay un núcleo elegido dentro del partido que sabe lo que significan las elecciones, pero que todos aquellos que están fuera de ese núcleo no comprenden la cuestión y hacen un juicio de valor directo del Partido Obrero con su voto o no.


En síntesis, si el carácter propagandístico de las elecciones fuera totalmente sincero, el balance posterior sobre los resultados no sería crucial.


La segunda reflexión es casi la contracara de esto y me gustaría que se abra un debate en este punto, porque es mi entender que la caracterización más precisa que se puede hacer de las elecciones pasadas no surge del avance o retroceso de la izquierda en general y del Partido Obrero en particular sino por la decepción con el voto puesta de manifiesto por la gente.


El votante comprendió que ese voto es incapaz de traerle soluciones a sus problemas y así lo ha expresado, sobre todo en los grandes centros urbanos, donde el corte de boleta fue un repudio a la clase dirigente en sí mismo más que la intención de favorecer a uno u otro candidato. A esto se suma la disimilitud del voto a nivel provincial y nacional en muchas provincias. Los argentinos han expresado su comprensión de que no es el voto como solucionar sus problemas, todavía no se individualizan para las grandes mayorías cuáles son las alternativas valederas; ni el Partido Obrero ni los partidos patronales se han mostrado capaces de explorar en este acotado avance de la conciencia del electorado.


Tal vez haya llegado la hora de que los rígidos límites ideológicos deben ser una barrera para aquellos que dicen promover y quienes pretendemos ser dirigentes políticos podamos acusar recibo del avance implacable del enemigo y de las señales desesperadas de la gente, que necesita encontrar un cauce para rebelarse al destino brutal del tercer milenio. Los saluda con mucho respeto.


 

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