De EE.UU., por la IV

Compañeros del Movimiento por la Refundación de la IV Internacional


Worker’s Action (Acción de los Trabajadores) es, en este momento, un pequeño círculo marxista. Como ustedes recordarán de una carta anterior, rompimos con la Communist Workers Organization, en gran parte por la actitud obstruccionista demostrada por la mayoría hacia el MRCI. Esta actitud iba desde un enfoque abiertamente capcioso que desafortunadamente se expresó como abstencionismo, a una hostilidad manifiesta, aunque sus bases políticas nunca fueron explicitadas.


Somos moderadores del sitio web Argentina Solidarity. También somos muy activos en el movimiento antiguerra, participando en la Unidad contra la guerra del Area de la Bahía, en USLAW (Movimiento sindical norteamericano contra la guerra), en el Comité de Emergencia contra la Guerra de Michigan (en gran medida dominado por Worker’s World), y Detroit Labor for Peace and Justice, que está afiliado a USLAW.


Tenemos para mandarles tres volantes que sacamos desde nuestra ruptura con la CWO. Dos sobre la guerra con Irak, otro contra los ataques contra la Acción Afirmativa (1) y cómo defenderla. (El volante, titulado "Fuera de las calles...", había sido escrito antes de un ataque. Su texto puede tener que ser alterado, según las circunstancias). También estamos trabajando en una declaración de principios, un documento de tareas y perspectivas, y un documento más en profundidad acerca de las lecciones de nuestra experiencia en construir y luego tener que romper con la CWO.


Esta es sólo una reflexión del nivel de acuerdo programático que hemos alcanzado sobre el curso de nuestro trabajo común y debates. Tenemos mucho trabajo para hacer. Sin embargo, todos vemos al MRCI como la Internacional programáticamente más capaz de refundar la IV Internacional. Nunca podremos construir un partido revolucionario en Estados Unidos a menos que empiece desde el mismo principio de una base internacional. En ningún lugar la enfermedad del nacional-trotskismo es más perniciosa que en este país. No repetiremos los errores de nuestros antecesores.


Lo que nos atrae del MRCI es, sobre todo, su optimismo revolucionario marxista, su caracterización del período histórico en que hemos entrado, su amplio anclaje en la clase obrera, y su oposición intransigente a toda forma de colaboración de clases. Estamos particularmente impresionados con los heroicos esfuerzos del Partido Obrero para superar los desafíos de la revolución argentina.


Reconocemos que el MRCI no es todavía una Internacional políticamente homogénea. Esto se refleja en los Estados Unidos con tres tendencias que o son miembros del MRCI (como la Liga Trotskista de Michigan) o son simpatizantes (como David Walters y nosotros mismos). No hay, por ahora, un único programa político que nos una en la misma organización. Quizás esto no sea posible. Por una parte, esto es un reflejo de la degeneración del bolchevismo-leninismo. Por la otra, el hecho de que estemos viendo al MRCI, de diferentes maneras, como una etapa en el proceso de la refundación de la IV Internacional, a partir de la cual un programa y un partido marxista pueden ser fundados en Estados Unidos, es sintomático de que las condiciones sociales que llevaron a la degeneración del trotskismo están siendo revertidas. La construcción de una Internacional marxista de la clase obrera es tan inevitable como la aceleración de las tendencias del capitalismo al colapso.