18/07/2002 | 763

Distinguir la Amia de la Embajada

Compañeros de Prensa Obrera:


En el número 762 sale un artículo firmado por Rafael Santos en el que se comenta la ruptura de un grupo de familiares y activistas con la agrupación Memoria Activa, que lucha por el esclarecimiento del atentado a la Amia, a raíz de la posición de la mayoría de la agrupación de avalar la participación de uno de sus representantes en el gobierno.


En el documento de la nueva agrupación (Apemia) se denuncia que el Estado argentino es la «conexión local» del atentado a la Amia y se plantea integrar la lucha por el esclarecimiento de ese atentado y la «masacre de la embajada de Israel» a la lucha de las asambleas barriales, los desocupados, etc., por el «Que se vayan todos». Finalmente se convoca a un acto para el 18 de julio y se reivindica la unidad de todos los luchadores con los piqueteros y la clase obrera para un nuevo «Argentinazo».


Me llama la atención que el Partido Obrero, que se ubica en la lucha intransigente contra el Estado de Israel y a favor del triunfo de la Intifada, y que incluso suscribe la declaración del Centro Rakovsky que llama a la destrucción de ese Estado criminal, apoye sin ningún tipo de crítica una convocatoria que repudia al atentado contra la embajada de Israel (es decir contra la representación del Estado de Israel en Argentina) y se pone en su defensa al reclamar «su esclarecimiento», sin una sola palabra de condena al sionismo y al Estado que cumple el nefasto rol de gendarme del imperialismo en Medio Oriente.


Compañeros, una cosa es la necesaria condena y delimitación política y de clase con respecto al terrorismo y sus conexiones con las fuerzas represivas de nuestro país (o sectores de ellas), y otra es cumplir el rol de defensores incondicionales de las víctimas del terrorismo cuando éstas son los representantes de los enemigos de la clase obrera mundial.


Y en esto hay que diferenciar el caso de la Amia, que es una organización dirigida por el sionismo pero abarca a capas de la población judía no involucradas con las masacres del Estado de Israel, y el caso de la embajada, donde las víctimas (salvo algún caso accidental) son los carniceros de las masas palestinas.


La lucha contra el Estado argentino, denunciado como «conexión local», no nos puede hacer olvidar que existe un enfrentamiento de dimensiones internacionales contra el Estado de Israel, y en ese enfrentamiento los revolucionarios tomamos partido, tanto si estamos en Cisjordania como si estamos en Buenos Aires, a favor de los oprimidos.


Insisto en la necesaria denuncia y delimitación con quienes dirigen ese enfrentamiento y sus métodos, pero de ahí a claudicar frente al sionismo (por más de «izquierda» que sea) hay un paso enorme que el Partido Obrero debe aclarar si está dispuesto a dar. Yo, por mi parte, rechazo la convocatoria a la «alianza de todos los luchadores» que hacen los defensores de la embajada (léase Estado) de Israel.