“El cuadrado capitalista”

En PO n° 512, se publica una carta (“Ruckauf y los homosexuales”), donde la compañe­ra Serena desarrolla un planteo que queda inconcluso.


Serena imagina al capita­lismo “como a un gran cua­drado donde se pone a la gente en un molde que en­caja perfectamente, y así el sistema se mantiene...”.


En realidad en el capitalis­mo nada “encaja perfecta­mente”. La estructura econó­mica (relaciones sociales de producción), sobre la que se le­vanta el régimen capitalista, se caracteriza por la anarquía. Rosa Luxemburgo hacía esta descripción: “En la sociedad actual no encontramos (...) ni dominación, ni ley, ni de­mocracia, ni huella de plan y organización: sólo la anarquía. ¿Cómo es posible la sociedad capitalista?” (R. Luxemburgo, La Producción Mercantil).


La anarquía y las contra­dicciones del capitalismo son las que causan la crisis, las quiebras de sectores enteros de la industria, la desocupación, las muertes por hambrunas, las guerras. Pero, por sobre todo, son estas contradicciones las que empujan ai proletaria­do a intervenir y hacen posible la revolución.


Es claro, por otro lado, que dentro del ‘desencaje’ general del capitalismo, hay quienes ‘cabemos’ menos, y que con la discriminación y la represión tratan de ‘amoldarnos’. Los estudiantes que se movilizan contra la ‘reforma educati­va, los trabajadores que lu­chan contra la flexibilización laboral, los desocupados recla­mando un seguro al parado, los jubilados, los gays luchando por derechos aviles y, por sobre todo, los revolucionarios. Nos discriminan, rematan la edu­cación, tratan de liquidar los convenios, nos despiden, nos encarcelan, la policía de gatillo fácil actúa en forma impune para amedrentar a la juventud, a los gays les aplican el 2H, etc.


Entonces, está bien plan­tear que “luchamos por una sociedad donde exista li­bremente la diversidad, se respete el derecho a ser di­ferente y podamos elegir la forma de vida que quera­mos”, como concluye Serena, pero hay que completar el plan­teo entendiendo que la repre­sión y la discriminación son propias de un régimen de clase, de explotadores, y que se hacen más agudas en su etapa de descomposición.


Esta sociedad de Serena, donde se respete el derecho a ser diferente, es incompatible con un régimen de usureros y explotadores. Por lo tanto, lu­chamos por lo que afirma Sere­na, pero comprendiendo que esa lucha es la lucha por una sociedad sin clases, sin explota­dos y explotadores, para que “podamos elegir la forma de vida que queramos”.


En síntesis, luchamos por el socialismo.