Correo de lectores
10/10/1996|514
“El cuadrado capitalista”
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En PO n° 512, se publica una carta (“Ruckauf y los homosexuales”), donde la compañera Serena desarrolla un planteo que queda inconcluso.
Serena imagina al capitalismo “como a un gran cuadrado donde se pone a la gente en un molde que encaja perfectamente, y así el sistema se mantiene...”.
En realidad en el capitalismo nada “encaja perfectamente”. La estructura económica (relaciones sociales de producción), sobre la que se levanta el régimen capitalista, se caracteriza por la anarquía. Rosa Luxemburgo hacía esta descripción: “En la sociedad actual no encontramos (...) ni dominación, ni ley, ni democracia, ni huella de plan y organización: sólo la anarquía. ¿Cómo es posible la sociedad capitalista?” (R. Luxemburgo, La Producción Mercantil).
La anarquía y las contradicciones del capitalismo son las que causan la crisis, las quiebras de sectores enteros de la industria, la desocupación, las muertes por hambrunas, las guerras. Pero, por sobre todo, son estas contradicciones las que empujan ai proletariado a intervenir y hacen posible la revolución.
Es claro, por otro lado, que dentro del ‘desencaje’ general del capitalismo, hay quienes ‘cabemos’ menos, y que con la discriminación y la represión tratan de ‘amoldarnos’. Los estudiantes que se movilizan contra la ‘reforma educativa, los trabajadores que luchan contra la flexibilización laboral, los desocupados reclamando un seguro al parado, los jubilados, los gays luchando por derechos aviles y, por sobre todo, los revolucionarios. Nos discriminan, rematan la educación, tratan de liquidar los convenios, nos despiden, nos encarcelan, la policía de gatillo fácil actúa en forma impune para amedrentar a la juventud, a los gays les aplican el 2H, etc.
Entonces, está bien plantear que “luchamos por una sociedad donde exista libremente la diversidad, se respete el derecho a ser diferente y podamos elegir la forma de vida que queramos”, como concluye Serena, pero hay que completar el planteo entendiendo que la represión y la discriminación son propias de un régimen de clase, de explotadores, y que se hacen más agudas en su etapa de descomposición.
Esta sociedad de Serena, donde se respete el derecho a ser diferente, es incompatible con un régimen de usureros y explotadores. Por lo tanto, luchamos por lo que afirma Serena, pero comprendiendo que esa lucha es la lucha por una sociedad sin clases, sin explotados y explotadores, para que “podamos elegir la forma de vida que queramos”.
En síntesis, luchamos por el socialismo.

