10/06/2003 | 808

«El mundo se argentiniza»

Seguramente el título en cuestión no será ninguna novedad para los militantes y simpatizantes del PO y lectores de Prensa Obrera, que caracterizó desde un principio que la bancarrota capitalista y la tendencia a la rebelión popular en la Argentina no eran un fenómeno nacional. Pero, sinceramente, es mucho más llamativo cuando estos análisis marxistas son reconocidos (tarde, por cierto) por la prensa de la burguesía, como por ejemplo, el diario La Nación.


Lula


La «imagen proletaria» de Lula no sirve para nada si de movida se entrega el Banco Central al Bank Boston de la mano de Mereilles y se convoca a «empresarios y políticos de derecha para su gabinete» (La Nación, 1/7). Menos aún, si «durante los primeros seis meses de Lula surgieron en Brasil 580.000 nuevos desempleados».


A pesar de la «tranquilidad del mercado financiero» producto de la aplicación de «la más dura de las ortodoxias económicas» y de un fuerte aumento de la tasa de interés «para frenar la economía (25,6% al año)», no le impide al periodista titular su artículo: «Lula: buena imagen, pero malos índices». Claro que la naturaleza capitalista del diario sólo le permite titular un tímido y miedoso «malos índices» y no un claro y valioso «hacia el Brasileñazo» como lo haríamos los marxistas.


¿Por qué? Porque la política proimperialista «le generó al gobierno, inevitablemente, las primeras crisis. Los empresarios, que se habían convertido en aliados del gobierno porque imaginaban una gestión desarrollista, comenzaron a pedir menos ortodoxia económica. Legisladores de la izquierda del PT empezaron a manifestar su descontento y crearon el fenómeno de los «radicales del PT, legisladores que hacen más oposición al gobierno que la verdadera oposición». Los dos proyectos de reformas constitucionales (el de reforma jubilatoria y el de reforma tributaria) que envió Lula al Congreso son una ilustración de la situación política: «Con una sola jugada, Lula se puso en contra a los sindicatos y a los empresarios». A esto sumemos que los campesinos del Mst, «desencantado(s) con el gobierno, está(n) multiplicando las invasiones de tierras en todo el país».


Por lo tanto, a Lula no le quedan muchas clases en donde apoyarse sin problemas. Como marxistas y argentinos, sabemos muy bien que el «déficit cero», el FMI, y los banqueros en el Central son un cultivo de 19 y 20s.


Por último, ¿Lula es un traidor? En lo mas mínimo. Con anterioridad a la asunción presidencial ya estaba clarísimo, para los revolucionarios, el carácter social y la función contrarrevolucionaria del lulismo. Y si no comparemos la política del PO con la de IU.


Alemania


«Alemania, ante los problemas de la Argentina» (La Nación, 1/7). Así nomás titula su artículo uno de los elementos de la reacción periodística como es José C. Escribano.


«Alemania afronta, todos juntos, algunos de los problemas que han sido decisivos en la Argentina moderna: una alta tasa de desempleo (4,5 millones de personas)…; un deterioro de la cultura del trabajo (es decir, una pérdida en la calificación de la mano de obra, lo que proyecta una caída de la productividad a futuro) … y un sistema de jubilaciones y pensiones … y una cobertura de salud que las espaldas del Estado alemán no alcanzan a sostener». Es decir que se viene la ofensiva del capital, o «privatizaciones», contra los trabajadores en materia de seguridad social y salud, y en otras participaciones estatales como pasó en Argentina.


El cuadro alemán es el mismo que el mundial: recesión de la economía, caída de los precios (deflación), pérdida de competitividad, desempleo, déficit fiscal y, en particular para la UE, el clavo que significa la rigidez del euro. Esto pone de relieve tensiones que pueden llevar a la ruptura de la UE. Pero esto no es nada, pues hay que incluir un muerto imposible de levantar como lo es la ex RDA.


Son éstas las razones para el desguace del Estado alemán: «La venta de las participaciones accionarias del Estado en diversas actividades compartidas con el sector privado» como pueden ser los ferrocarriles y teléfonos.


Diciembre mundial


Brasil, Alemania y Argentina no son lo mismo, pero están marcados por la misma función. La Argentina actuó como una vanguardia en el marco de estas tendencias.

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