Correo de lectores
24/6/2004|856
El PO reclama un plebiscito (I)
Estimados compañeros:
Cuando el régimen triunfe, gracias a las trampas que habituales, podremos escribir un libro; en el “democrático plebiscito”, el PO habría caído en la siguiente contradicción: debería dejar de luchar en contra del pago de la deuda y en contra del envío de tropas a Haití, porque “el pueblo ya votó”.
Si el PO, a pesar del resultado, sigue luchando (como no me cabe ninguna duda que lo hará), entonces sería acusado con razón: “Piden plebiscito, pierden y no respetan”.
Otra: ¿Qué pasaría si el régimen llama al siguiente plebiscito?: “¿Usted quiere que los piqueteros impidan el libre tránsito? El PO se opondría a ese llamado, no sólo votaría en contra. Entonces serían acusados: “¿Aceptan o rechazan el mecanismo plebiscitario?”. No faltará quien diga: “Uy, estos tipos son democráticos cuando les conviene”.
Un antecedente previo: cuando Menem decretó el indulto, la izquierda encabezó una multitudinaria movilización. El MAS, en ese momento la organización más numerosa, también pidió un plebiscito: “Que la gente vote”.
Luego vino su crisis definitiva y explosión. Era el colmo: en lugar de reservarnos el derecho de ignorar y anular en el futuro cualquier indulto, nos poníamos a votar junto a Doña Rosa, a Videla, Hadad y Neustadt si los perdonábamos o no.
El plebiscito nos ata. Nos pone en un pie de igualdad víctimas y victimarios, tanto con el indulto, como con la deuda, como con el envío de tropas.
Podrán hacer mil decretos y plebiscitos perdonando a los asesinos, reconociendo y pagando la deuda, pagando con privatizaciones, enviando tropas donde puedan. Nosotros nos reservamos el derecho de volver a juzgar a cada criminal, desconocer la deuda y expropiar lo pagado de más, reestatizar lo entregado, hacer regresar a las tropas.
Esto será posible sólo si somos independientes. El plebiscito nos engrampa si participamos, y mucho más si hemos sido los convocantes.
¿A qué se debe un error tan elemental? No es por desvíos democratizantes. La razón es mucho más pedestre. La intención es “descolocar” al centroizquierdismo. Se razona así: “A ver qué dicen ahora, cómo se quedan pegados a Kirchner”. El eje de la política pasa a ser la disputa con la centroizquierda. Esto es lo más lamentable.

