26/09/2001 | 723

El PO y su destino

Por Nelson

Amigos, compañeros:


Cuando uno sube a un colectivo, sabe dónde va. O por lo menos, tiene un propósito. Me pregunto hacia dónde me puede llevar el colectivo del PO. Porque de un tiempo a esta parte, interesado en buscar la terminal de ese colectivo, no encontré palabra alguna. Esta carta fue escrita hace un par de meses y no sé si llegó a destino. Hoy veo los nuevos carteles en donde está la foto del compañero Altamira junto a la invitación de «Vení, compañero». ¿El PO tiene un destino? Si lo tiene, ¿por qué no lo pone en palabras? La pregunta no tiene intenciones estúpidas.


Así como uno debe saber qué colectivo lo lleva al destino que quiere, el PO debe destacar, resaltar, evidenciar, insistir en cada momento en que sea necesario cuál es la unidad de destino adonde quiere arribar. De otro modo es tirar piñas al aire. Luchar contra la explotación es una consigna tan amplia como la de luchar contra los malos. La gente necesita saber en qué estación se concluirá con el régimen de explotación.


¿El socialismo es ya una mala palabra? ¿La palabra socialismo está demodeé? El hecho que haya sido bastardeada por el stalinismo, ¿implica que la izquierda revolucionaria ha perdido una palabra clave, una palabra llave que encierra el propósito de una lucha? ¿El stalinismo nos ha podido robar, también, hasta el lenguaje? Si es así, bajemos las banderas y esperemos que una nueva generación nos supere.


Uno puede considerar que determinadas palabras vienen cargadas de una serie de apreciaciones. Ayer, el preservativo pertenecía a esta clase de género innombrable. Usar forro era simplemente ser un forro. ¿Hablar del socialismo nos remite inexorablemente al stalinismo? Si la respuesta es positiva, es posible incluso cambiarle el signo a la palabra. Acuñarle un nuevo significado.


La innombrabilidad de esta unidad de destino *el socialismo* parece ser un común denominador de otras fuerzas de izquierda. Tampoco IU alude a este propósito. Se habla de una nueva alternativa política.


La globalización parece habernos encantado con la flauta de Hamelin. ¿Alguien podría explicar, en síntesis, qué es «una nueva alternativa»? En un mundo flu, palabras flu.


Finalmente, me pregunto qué tienen que ver los afiches del 1° de Mayo con la tipografía, el logotipo y los colores que viene usando el PO. La marca debe imponerse y se debe elegir por una uniformidad que debe aplicarse siempre, una vez que se la ha elegido. La gente debe reconocer, en un golpe de vista, los afiches y las pancartas y todo lo que pertenezca a una clase o categoría.


¿O alguien vio algún cartel de Coca-Cola con colores verdes y azules en su logo? ¿O la marca Marlboro en color negro y letra Book Antigua? En fin, estas disquisiciones se me ocurren como aporte. Tal vez esté equivocado. Tal vez no.


Cordialmente

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