25/08/2011 | 1191

Felicitaciones y opiniones

Por Correo de lectores Martín S.

A los militantes del Frente de Izquierda: en primer lugar, les expreso mi alegría por los resultados que obtuvieron en las elecciones primarias. Creo que constituir el Frente ha sido una decisión correcta y que ahora hay que sostenerlo y solidificarlo, independientemente de la reforma política que impuso un piso de votos para participar en las elecciones generales. En todo el mundo los levantamientos y movilizaciones cuestionan el orden social vigente; incluso presenciamos la novedad de escuchar en los grandes medios a varios comunicadores hablando del «agotamiento del capitalismo». Hasta ahora, el kirchnerismo impuso que a su izquierda no hay nada. La única forma de mostrar que sí hay una izquierda, y de contenido anticapitalista, en un contexto de crisis mundial, es instalando fuertemente al Frente de Izquierda como la única referencia política de los trabajadores. Para esto hay que fortalecer el Frente, lo que significa, por un lado, abandonar el auto-bombo que se vio, por ejemplo, en los afiches de publicidad, donde cada partido hizo campaña por sí mismo como si el hecho de formar parte del Frente fuera el mal necesario para evitar la proscripción. Debe haber una única campaña, de lo contrario el mensaje se oscurece. Fortalecer el frente, por otro lado, también implica sumar a otras organizaciones (Nuevo MAS y otros; desconozco por qué no forman parte del Frente), en base a los principios programáticos ya presentados.

En los medios de comunicación se requiere de manera creciente la opinión de los dirigentes del Frente de Izquierda sobre los temas más salientes de la política nacional e internacional; hasta he escuchado a varios políticos patronales mencionar al Frente en relación a algunas de sus posiciones o convocando a sus candidatos a posibles debates pre-electorales. Pero a no confundirse: todo esto fue posibilitado por la realización del Frente de Izquierda; ninguno de los partidos que lo conforman pudo, por separado, suscitar hasta ahora el nivel de atención del que ahora goza la izquierda revolucionaria. El nivel de visibilidad del Frente irá creciendo en la medida en que éste se fortalezca. Hay que lograr que, ante cualquier conflicto social (hoy, por ejemplo, la CGT y la CTA llaman a discutir el salario mínimo), los trabajadores quieran saber cuál es la posición del Frente de Izquierda, que sientan la necesidad de orientarse y esclarecerse conociendo sus opiniones. El Frente debe ser la herramienta para provocar un avance en la conciencia socialista de los trabajadores. Dejar de lado la autorreferencia y la mezquindad política es condición necesaria para fortalecerlo. Las diferencias (no tiene sentido negarlas) deben ser discutidas fraternalmente en los ámbitos adecuados, descartando toda conducta que lesione la integridad del Frente. Por otro lado, actualmente los trabajadores no alcanzan el nivel de politización necesario como para procesar esas diferencias; hoy, la tarea de los partidos del Frente debe ser fortalecer el Frente, y no tratar de producir frente a los trabajadores una «delimitación política» en relación a los otros partidos.

Por último, creo que la nueva fase de la campaña electoral debe estar basada en presentar los proyectos que la izquierda llevaría al Congreso y a las legislaturas, explicando qué intereses hay que afectar para su concreción (los mismos intereses que defienden el gobierno y toda la oposición capitalista).

¡Felicitaciones a todos!

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