25/07/2002 | 764

Golpe de Estado o Asamblea Constituyente

La finalización concreta de la crisis sigue siendo para la burguesía nacional e internacional el golpe de Estado. Duhalde como De la Rœa, con el estado de sitio, vio frustrado en el Puente Pueyredón su intento por instaurar el orden que el capitalismo exige. Su falso mandato se terminó para el Fondo Monetario y como œltimo recurso para que los piquetes no le den el golpe de gracia adelantó las elecciones. Hoy sólo esa cortina de humo es lo que se interpone para su caída.


La sucesión de gobiernos débiles, reflejo de la crisis actual de poder, es lo que mantiene abierto el período revolucionario que vivimos y deja la puerta abierta a una salida real de la clase obrera. Es por eso que quienes no ven esta salida como propia, intentan por todos los medios instaurar un gobierno antiobrero fuerte. Un gobierno para el que Reutemann no vio tener la fuerza de sostener. La legitimación a través de las urnas de un gobierno de mano dura es lo que buscan desesperadamente los sectores de poder. La banca lo busca para consolidar la expropiación a los ahorristas y que el Estado se haga cargo de sus deudas, el Fondo Monetario lo busca para instaurar su política donde la economía yanqui gane espacios a la economía europea, y se coma la banca y la industria nacional.


Elecciones, cortina de humo o legitimación del golpe, es la consigna que hoy se contrapone a nuestra lucha.


Renovar los cargos, reciclar figuras, cambiar fichas de lugar es terminar con que se vayan todos. Porque queremos que se vayan todos y que haya una salida real para los trabajadores planteamos Asamblea Constituyente libre y soberana. Con ella se mantiene abierto el período que le está permitiendo a la clase obrera construir su alternativa. Un período que ha puesto a la cabeza de la lucha al movimiento piquetero y como más activo referente de esa lucha tiene al Bloque Piquetero. Un período que nos está permitiendo preparar la Huelga General. Este, nuestro momento, lo sostendremos en una Constituyente, cuyos integrantes hayan sido designados por el pueblo, con lugar para discutir y modificar hasta la más trivial de las leyes, que gobierne sobre todos los poderes sin subordinación alguna. Es decir, una Constituyente que le permita a los sectores verdaderamente en lucha que estén dentro y fuera, seguir creciendo para construir el gobierno de los trabajadores.


Argentina es el lugar donde el Partido Obrero sostiene una lucha internacional. Una lucha que se da en cada provincia, cada municipio, cada villa, cada fábrica. El control obrero en cada lugar es el que va a llevar al control obrero general. Por eso, para unir las fuerzas de las asambleas piqueteras, fabriles, barriales de cara a una salida global de la clase trabajadora, planteamos también Asamblea Constituyente en cada provincia y en cada municipio.


En cada esquina, una Asamblea Popular. En cada casa, un trabajador. Ningœn trabajador sin casa ni desocupado.


Ningœn salario por debajo del valor de la canasta familiar.


Por un gobierno de los trabajadores, Asamblea Constituyente libre para ser electa legítimamente por el pueblo y para accionar con total soberanía.