23/06/2005 | 905

IU democratizante

Por NAQ

Si algo quedó claro desde un primer momento fue que el desarrollar un frente de izquierda para las elecciones de octubre no puede ser concebido nunca como un “fin en sí mismo”. Esto no está tan claro para el MST, que en los extensos artículos dedicados a la negativa del PO para realizar el frente en Salta (Alternativa Nº 400), deja al desnudo un exceso de parlamentarismo (…) desvergonzadamente explícito: “El problema de la unidad responde a una necesidad mucho más importante que la de sacar diputados. Serviría fundamentalmente para transformar a la izquierda en un polo que sea visto como una alternativa real por franjas de masas (…). Y también para ayudar a preparar las condiciones para que en una próxima crisis revolucionaria (…) la izquierda y los luchadores podamos postularnos como alternativa de gobierno”. Creo que esas líneas reflejan las aspiraciones de una IU cuyos principios entran en total contradicción con sus objetivos. De ahí en adelante todo deviene predecible, no es el oportunismo una enfermedad por completo conocida por la izquierda.



Por un lado, y si teníamos dudas de qué alternativa “democrática” opondrían a las internas abiertas (…) Un acuerdo de cúpulas es lo más razonablemente democrático, lo más “sensato” para elegir a quienes encabecen las listas. Esa es la “alternativa de gobierno” que prepararían para postular en una “próxima crisis revolucionaria”.



Siguiendo su análisis, el frente de los luchadores tendría a IU en la provincia: Ripoll (MST), Echegaray (PC), y en Capital a Altamira (PO) y Walsh como las “figuras de la izquierda” que encabecen las listas de octubre. Pero esto sería sólo mostrar las piernas de un oportunismo al desnudo si no prestamos atención a la parte más interesante (y los moralistas tápense los ojos, porque aquí se presenta el cuerpo por entero desnudo), cuando proponen que “en los primeros puestos también podrían ubicarse personalidades como Mario Cafiero” (no sea cosa de perder la “fracción de masa” católica y antiabortista).



Las elecciones de octubre de ningún modo pueden ser concebidas como un fin en sí mismo; eso está más que claro. Desde el pronunciamiento del PO llamando a un Frente de izquierda en su Carta Abierta a los luchadores, al día de hoy se ha producido un claro crecimiento que (…) ha puesto al desnudo las contradicciones más profundas en aquellos partidos (…) entre dirigentes de tales partidos y las bases que crecen en conciencia real de estas contradicciones. (…)

 

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