La extradición frustrada


La opinión pública ha sido sorprendida por la revelación del juez español Baltazar Garzón en el sentido de que funcionarios de esta gestión de gobierno frustraron mediante maniobras la extradición de los militares acusados por delitos de terrorismo de Estado y genocidio para que no pudiesen ser sometidos a la Justicia.


 


Es que desde su asunción, el doctor Kirchner hizo en sus discursos profesión de fe de defender los derechos humanos y de remediar haciendo justicia por los delitos de lesa humanidad cometidos.


 


Cualquiera que lo hubiese escuchado habría creído que los interminables tiempos y formulismos obstaculizantes judiciales se acelerarían, y que la Secretaría de Derechos Humanos con el doctor Duhalde a la cabeza tendría una actitud consecuente.


 


Pero no fue así. Nuevamente el doble discurso de siempre del peronismo. Por un lado el líder le dice a la población lo que anhela escuchar y por otro la segunda línea continúa eficientemente con la vieja práctica de proteger a los enemigos del pueblo.


 


Personalmente vengo desde hace muchos años manteniendo un litigio judicial con el Ejército por el accionar que todos conocemos y condenamos y del cual fui un damnificado más.


 


Empecé a litigar con Alfonsín y desde entonces y hasta el presente continúa mi lucha contra la máquina de impedir montada por los servicios y que Kirchner no ha desarmado.


 


Si la real voluntad política de Kirchner es la defensa de los derechos humanos como dice, esta crisis es una oportunidad extraordinaria para rendir la asignatura pendiente.