La mina de oro

Señor director:


Existe una mina de oro y plata en Esquel que debe ser trabajada a cielo abierto. Existe una multinacional con sede en EE.UU. que está interesada en explotarla, prometiendo trabajo para 300 obreros.


Un grupo de vecinos conscientes y preocupados por la ecología, ya que el oro debe ser separado mediante cianuro y la plata mediante arsénico (venenos potentes si los hay), y temiendo por la infiltración de residuos a ríos y napas de agua, decidieron agruparse en una Asamblea para impedir la instalación de tal mina. Mediante protestas pacíficas lograron que el intendente y el Concejo Deliberante llamaran a un plebiscito: Mina sí... Mina no. La citada multinacional ofreció asados, zapatillas y montones de regalos para convencer a la gente que se votara por el sí... Los habitantes se comieron los asados, aceptaron las zapatillas y otros regalos y fueron a votar. Votó el 75% del padrón municipal (cifra de presentismo no alcanzada en ninguna otra elección). El No a la mina obtuvo 81% de los sufragios, con lo cual no debió haberse hablado más del tema.


Un pueblo que no se vende no puede ser comprado, dijo un habitante de Esquel; pero (siempre hay un pero) los dólares pesan y más cuando son muchos... y hay para repartir entre políticos y sindicalistas corruptos… Resulta que ahora los dirigentes de la Asamblea Vecinal han empezado a recibir amenazas de muerte de parte de patoteros de la Uocra recién llegados de Buenos Aires, que portan armas...


Entonces, los habitantes de Esquel se han comenzado a hacer preguntas acerca de qué intereses han tocado... Y de la investigación resulta que: 1) La empresa ha presentado un plan de trabajos con la pretensión de extraer de la mina el equivalente en oro a 2.500.000.000 de dólares en 10 años (sí, dos mil quinientos millones de dólares), sin contar lo extraído en plata. 2) Sucede también que una ley sancionada por Carlos Menem y su Congreso Nacional dice que el Estado Nacional no puede explotar las riquezas del subsuelo sino por intermedio de empresas privadas, a las que les cobrará un único canon equivalente a un máximo del 3% del valor del metal extraído en boca de mina (el cual es más bajo que el precio internacional del metal). 3) Eso, tal como está y haciendo números redondos, suponiendo que el valor del oro extraído en boca de mina fuera de 2.000 millones en 10 años, le dejaría al Estado (o sea, ¿a nosotros?), 60 millones de dólares. Pero, como la ley nacional dice que se cobrará un canon del 3% como máximo y la ley del Chubut estableció un máximo del 2%, en vez de 60 millones esto se reduce a 40 millones. 4) Pero hay otra ley nacional establecida por nuestros pícaros y patrióticos representantes del pueblo... Esta ley dice que para favorecer las exportaciones realizadas desde puertos de la Patagonia, el Estado Nacional, o sea nosotros, retribuirá con un 5% del valor de tales exportaciones a las empresas que las realicen...


O sea que la susodicha multinacional yanqui exportará en diez años desde puertos patagónicos 2.500 millones de dólares (estos sí a precio internacional), con lo cual el Estado nacional, o sea nosotros, deberemos retribuirles con 125 millones de dólares... monto que pagaremos con impuestos a los maestros, los carpinteros, los comerciantes, los plomeros, los electricistas, los lustrabotas, etc. argentinos, menos 40 millones que recibirá la provincia de Chubut.


Significa que vamos a pagarles 85 millones de dólares para que ellos se lleven 2.500 millones de dólares en oro y nos dejen el cianuro y el arsénico residual envenenando nuestras tierras. ¡¡¡Les vamos a pagar para que se lleven el oro y la plata que nos queda!!! Ayer, un artículo en un diario norteameric ano titulaba: "La resistencia de un pueblo impide el desarrollo minero de Argentina..."