09/01/2004 | 835

La sinceridad del Dr. Quantín

"La verdad es que no recuerdo especialmente el caso". "Insisto, no recuerdo el caso", fueron las respuestas del Dr. Norberto Quantín, secretario de Justicia en el gobierno de Néstor Kirchner, ante la obstinada requisitoria del reportero del diario Clarín (28/12/03).


Es que acababa de hacerse público un pedido de la fiscalía de la Cámara del Crimen, de fecha 24 de octubre de 1981, para que no liberara a Santos Aurelio Chaparro. Ese fiscal era… el Dr. Quantín.


En ese escrito, Quantín recomienda la prisión de este gremialista tucumano, secuestrado el 20 de enero de 1976, por "actividades subversivas", "por llevar adelante tareas tendientes al aniquilamiento de la estructura jurídico-institucional del Estado", "especialmente teniendo en cuenta los momentos de guerra revolucionaria sufridos por la patria cuyas secuelas aún hoy padecemos".


No tengo intención de extenderme en las vejaciones, torturas y secuelas del martirio de este compañero, que nunca se pudo sobreponer a semejante castigo.


Yo le creo al Dr. Quantín cuando afirma que aplicó sus propios criterios. Yo le creo cuando afirma que no se acuerda. Porque un profesional, por ejemplo, un médico, no se puede acordar del enésimo apéndice que operó hace 20 años, bajo los mismos protocolos, con los mismos instrumentos y en la misma institución.


Y usted, Quantín, no se acuerda porque ante cada compañero luchador contra ese Estado terrorista y exterminador. Usted actuó siempre igual que con el compañero Chaparro. Usted fue cómplice de la dictadura asesina 30.000 veces. Usted se ofreció como el taparrabos judicial de ese engendro homicida pergeñado por la burguesía.


Para hacerla corta, compañeros lectores, tenemos en la Secretaría de Justicia a un señor que considera que los compañeros que luchan contra la desocupación, por un trabajo y salario digno, contra la inseguridad de la maldita policía, por terminar con la desnutrición infantil, son "subversivos", y como él defiende "la estructura jurídico-institucional de este Estado" (léase el soborno, la corrupción, los negociados y el que se queden todos), sin duda nos volverá aplicar "su código jurídico", cuando las circunstancias lo permitan y sus dueños se lo exijan.


Finalmente, para que el árbol no nos tape el bosque, cuando el presidente Kirchner afirma que "todos somos hijos de las Madres de Plaza de Mayo", me permito recordarle que en este gobierno participan los cómplices de los asesinos de los hijos de las Madres de Plaza de Mayo, del cual el Dr. Quantín sólo es un botón de muestra.

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