23/07/2003 | 810

«Maniobra siniestra»

Quien suscribe fue hasta el martes 15, integrante de la Asamblea de San Juan y Entre Ríos de Capital. Al poco tiempo de participar, coincidí con las posiciones del PO y me integré a sus filas. Antes de la asamblea de ese día, Adriana Vítoli, compañera de la asamblea, había enviado para su publicación la «réplica» que aparece en PO N° 809. Mientras Norberto Flexer, Rubén Tussedu y yo ofrecíamos las páginas del periódico a una azorada «mayoría» sublevada por la supuesta «deslealtad» de Norberto (por los términos de su carta publicada en PO N° 808), que adjudicaban sin ningún fundamento a los tres miembros del PO de la asamblea, un grupo de «inquisidores» se adueñó ese día de la asamblea para proceder sin discusión alguna a nuestra expulsión. El pretexto: la carta del compañero Norberto.


En su carta, Adriana le discute al compañero Norberto que nuestro partido, a través de él, no tuvo la voluntad de discutir las diferencias en la asamblea, como se supone debe ocurrir entre camaradas. Norberto y los militantes del PO habríamos preferido hacerlo a través de nuestra prensa, sin plantear la discusión primero en el ámbito que nos es propio. Que yo sepa su derecho a réplica – que reproduce el PO N° 809 – no ha sido discutido en el «ámbito que nos es propio». Problema de método, compañera… no acuse a otro de no hacer, lo que usted precisamente no hace: discutir su derecho a réplica en el ámbito de la asamblea.


Pero no es cierto que Norberto, como los otros dos compañeros del Partido Obrero, no hayamos planteado nuestras diferencias en el espacio de la asamblea. Siempre lo hicimos y usted es testigo, incluso, de haber discutido mutuamente sobre diversos aspectos. El negarlo, no es sólo mentir, es no querer reconocer lo que sucedió, que es peor todavía. Por esto, ¿no fue Ud. a la asamblea del 15?


Cuando Ud. anunció en una asamblea que era candidata, no fue ninguna sorpresa para nosotros y jamás la hemos censurado por optar. Lo que sí nos extrañó es que jamás hiciera exposiciones que respondieran a su elección política. Si usted es una extrapartidaria que es incluida en una lista, algún mínimo acuerdo tiene con el partido por el cual va a disputar una banca en la Legislatura porteña. De no ser así es un oportunismo abyecto. Todo militante va siempre con la línea de su partido, aún los que se llaman extrapartidarios. No hacerlo es dejar el campo propicio para los que se autodenominan apartidarios, horizontalistas y autónomos, y todos sabemos muy bien que se participe o no en un partido siempre hay una política y en esto no hay nada malo, y más, cuando todo ha sido expresado franca y claramente, aún con vehemencias. Y le aclaro que no somos los únicos que levantamos la voz, sino fíjese a su costado y verá a su compañero, como un especializado gritador.


0tro aspecto, y quizás el más importante, es que usted no discute políticamente la carta de Norberto. Sólo saca a relucir una supuesta agresión en Parque Centenario y se defiende con el argumento que no ha tomado la candidatura por asalto. Y ahí se acaba su planteo político. Todo lo demás es una clara descalificación, no sólo a Norberto, sino al PO, lo cual es una lástima, pues no queda nada para discutir, sólo subjetividades y navegación sin rumbo de palabras y palabras que no dicen absolutamente nada. Y no hay nada peor que escribir y decir cuestiones sin sentido. Lo que sí nos queda claro es que todo lo que usted dice en su «réplica» responde a una política que tiene como objetivo dividir, desmovilizar y confundir, por más clara que usted diga que es.


Reiterar que el compañero – «señor» como usted desaprensivamente lo llama – Norberto no tiene «autoridad moral» para hacer alguna imputación es un absurdo total, ya que la nota del mismo no imputa absolutamente nada, salvo que Ud. se sienta imputada por develar una situación asamblearia y personal, y que por supuesto siempre estuvo. Entonces, estamos hablando de otra cosa, que por supuesto no dice, sólo ataca y nada más.


Por último, me hubiera gustado que estuviese personalmente en la asamblea del 15 y haber constatado el bochornoso «juicio sumario» que se nos hizo, convocando a ese fin a compañeros que hacía tiempo no concurrían a la asamblea y a otros que se habían retirado de ella enfrentándola, o el caso «curioso» de una compañera del partido por el cual Ud. es candidata, que hace tres meses abandonó la asamblea «por problemas personales».


En definitiva, compañera Adriana, es lamentable y muy triste que recurra a la calumnia. Cuando se dice «charca», seguro que Ud. ignora qué significa. Está referido a la Revolución Francesa, donde una fracción, cuyo dirigente se apellidaba Lacharque, era la gran devoradora del viejo régimen y grandes decidores de la revolución, pero que claudicaba permanentemente. Cuando Napoleón asomaba para desmovilizar y ahogar la revolución, fueron los primeros en ofrecerse como ayudantes políticos del emperador.


Nuestra expulsión tiene el propósito de taponar la discusión política, por la que Ud. tanto declamó. Pero en los hechos Ud. ha sido una cómplice (y no cualquiera) de la maniobra siniestra para impedir aquel objetivo. Con esto parece calcar los métodos de Mr. K. Hoy, hemos sido nosotros, pronto vendrán otras idas y expulsiones o el final lento y dormido de la Asamblea de San Juan y Entre Ríos. Es decir, una sombra de lo que supo ser, con difere ncias y con acuerdos, pero con voluntad de organizar y enfrentar al sistema capitalista y a los gobiernos de turno, cuyo único plan es pagar la deuda externa provocando más hambre y desocupación.


 

En esta nota

También te puede interesar:

A propósito de dos artículos de Marcelo Larraquy
Por Roberto Rutigliano, de Tribuna Clasista (Río de Janeiro)
Un relato en primera persona del abandono del Estado a las víctimas de violencia de género