Correo de lectores
30/3/2006|939
Ni olvidos, ni perdones
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hija de Eliseo Morales, asesinado en junio del '76 / Resistir y Vencer
—Detrás de la última noticia, en la radio y en la tele, busco el rostro del porqué.
Sus blancos pañuelos y locas banderas descansan en el puño de no volverán.
—¿Acaso la tortura de los años, el encierro y la locura de la resistencia, volvieron tu rostro más amargo, tu boca más fruncida, tu mente menos clara?
—¿No fueron suficientes 30.000 causas, 30.000 pañuelos, 30.000 compañeros desaparecidos, sin duelo y sin justicia?
—¿Puedo, acaso, dejar de pensar un segundo en lo claro de las ideas de mi padre, en lo claro del momento histórico, en lo claro de la resistencia a aquellos que todavía en nombre de la Burguesía nacional, de la Tiranía del Sistema, de la opresión capitalista, de la bestialidad del Imperio, buscan esconder los nombres, la lucha y la herencia que por mis venas corren?
—¿Quién en nombre mío y de mis hijos puede absolver a los asesinos?
—¿Quién en nombre de mi padre, de los detenidos-desaparecidos, de los exiliados, de los hijos que aún faltan, de los 5.000 presos políticos actuales y de sus familiares, de los trabajadores, estudiantes, mujeres, desocupados y piqueteros asesinados, suelta la correa que desata al demonio-genocidio-exterminio?
—Justo vos, Hebe, te dejaste vencer; muerta sin combate, sin honor, ni gloria antiimperialista. ¿Puede un puño tan alto, tan firme quebrarse en mil pedazos? ¿Puede la historia y nosotros, el pueblo, los hijos, tu hijo, olvidar y perdonarte?
—Mi mano se desliza, toco el fondo de las incertidumbres, sólo una luz me rescata... la luz de la memoria. Por eso te digo Hebe, para vos que te equivocaste, para vos también, ni olvido, ni perdón.

