Correo de lectores
2/3/2006|935
“Nuestro lugar en el mundo”, compañero Ricardo
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El pasado miércoles 15 falleció, a los 42 años, el compañero Ricardo Ramírez, dirigente del Polo Obrero de Córdoba, militante del Partido Obrero y candidato a diputado nacional en las últimas elecciones. Ricardo se destacó, además de por su empeño en la lucha, por su extraordinaria lucidez y por su avidez política. El Partido y el Polo Obrero de Córdoba han sufrido una gran pérdida.
Cuántas cosas pasaron desde que leías Prensa Obrera a escondidas de Betty, tu compañera, con la que te enojabas porque iba a “esas” asambleas y traía “ese” periódico.
Cuántas asambleas, cuántas reuniones de círculo, donde me hacías andar la cabeza a mil, porque todo te inquietaba, de todo leías y escuchabas, y nos llenabas de críticas y planteos, que nos hacían valorarte todavía más.
Cortando rutas, sin importarte que la lluvia y el agua hasta los tobillos serían aliadas de tu enfermedad. No te podíamos arrancar de ahí, ni del Pic-nic, porque decías: “yo los traje, yo los llevo”.
Es que tu resumen de la dura vida que te tocó había sido: “de pendejo usaba la remera del Che porque era rebelde, luché en la cárcel para que los enfermos de HIV tuviésemos el tratamiento que nos hacía falta, porque se morían sin atención, y cuando conocí al Partido, supe que había encontrado mi lugar en el mundo”.
Sabiendo del posible cercano final le dijiste a tu hijo, tu amado Ricky, que le dejabas tu herencia: el carné de Talleres y el carné del Partido Obrero.
Grandísimo compañero, que hasta el último momento nos estuviste dando y dando con lo que había que hacer, te cuento que esa compañera, Betty, con la que tuviste la suerte de pasar los últimos años de tu vida, con la que pudiste formar una familia, está, con toda la tristeza que la acompaña, parada estoicamente para seguir en la lucha y cuidar de tus hijos: Ricky, Mili y el bebé, que no podrá conocerte en persona, pero nos tendrá a nosotros para contarle del luchador que fuiste.
Para vos, que tanto te gustaba: “Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan...”.

