Odisea de trabajadores de Sasetru

Salí de Ezeiza hacia la fábrica Sasetru Gestión Obrera a aportar mi granito de arena como todos los compañeros de cada regional, por un trabajo genuino en Sasetru. Entré a la planta de la fábrica a firmar el libro de presentismo y subí al primer piso a desayunar en el comedor con mi compañero. Sentí una sensación extraña en la fábrica y me comunicaron que fue tomada por matones y gente que es manejada por el Estado y por personas que se prestan con presencia punteril y arbitraria, sin ningún deseo de que la fábrica sea reacondicionada y reactivada para el trabajo genuino que pregonamos desde el Polo y el Partido Obrero. Bajamos a la planta con otro compañero y nos encontramos con los portones cerrados y con candados, y ahí nos dimos cuenta de que estábamos secuestrados en nuestra propia fábrica por gente sin ninguna gana de trabajar, sino de entregarla al Estado y los burócratas de turno.


Estábamos los 15 compañeros de Sasetru y del Polo Obrero atrincherados en el comedor, y al rato vino un lacayo a decir que teníamos 15 minutos para salir a manifestarnos con ellos, pues enfrente de la fábrica venían columnas piqueteras de distintas regionales del Polo Obrero, y si no quedábamos encerrados, hasta que ellos lo decidieran.


Nos miramos los 15 compañeros, asentimos con la cabeza y todos pensamos lo mismo y le dijimos: "¡Sasetru es nuestra!", que no íbamos a salir los trabajadores de la planta; y por la ventana mirábamos cómo las columnas de todas las regionales llegaban: niños, mujeres, hombres cansados y con calor, pero con la moral alta. Los quince compañeros nos dimos cuenta de que actuamos correctamente y sentimos una inmensa emoción en nuestros corazones al ver a los compañeros piqueteros del Polo y del Partido Obrero con la consigna "Sasetru es nuestra, la p.... ¡Luchar, vencer, obreros al poder!". Y nos preguntaban si habíamos comido y si estábamos bien físicamente, y ahí nos dimos cuenta de cuánto valen nuestros compañeros. Con humildad y solidaridad nos acercaron alimentos, gaseosas y cigarrillos, como son todos los piqueteros del Polo y del país.


Cada hora que pasaba las columnas del Polo iban llegando.


Los lacayos y matones de esta política punteril y burocrática estaban más que nerviosos, no tenían idea de lo que querían hacer y cómo sostener lo que estaban haciendo. Sólo con la política de la clase explotada se resolvieron una serie de medidas para presionarlos y desmoralizarlos. Por la tarde, salimos con los quinces compañeros abrazándonos con todos los que podíamos y con la moral muy alta, dispuestos a luchar por Sasetru hasta sacar a esos mercenarios del gobierno y de la patronal.


En la mañana del sábado, con la presión ejercida sobre ellos, estos mercenarios bolsoneros de la burocracia del gobierno y de la patronal terminaron huyendo cobardemente.


Así, Sasetru volvió a manos de los trabajadores con conciencia y con el aporte de todos los luchadores del Polo y del Partido Obrero.


Hoy, sábado a la noche, estamos de guardia en la terraza de nuestra fábrica Sasetru, nuevamente recuperada, y sentimos que la fábrica es nuestro segundo hogar. Nos miramos con mis compañeros y sabemos que tendremos que luchar por trabajo genuino, contra viento y marea. Porque Sasetru es de los trabajadores. Porque Sasetru va a ser nuestra.


¡Victoria contra la patronal!