16/07/2003 | 809

Página/12, «desacomodada»

«La lucha de clases (acomodadas) pone un palo en la rueda de Lula.» Cuando hojeando el diario Página/12 del 11 de julio vi este título, supuse que se trataba de alguna de las tantas presiones del FMI, de los banqueros, o de las patronales brasileñas por las tasas de interés o la recesión. Pero cuando leí efectivamente el artículo me enteré de que la noticia no se refería a eso sino a la huelga de los trabajadores estatales brasileños en rechazo a la «reforma previsional».


No leo Página/12 todos los días. No recuerdo una oportunidad en que haya calificado a las presiones y hasta a las amenazas del Fondo, de los banqueros o de las patronales como una «lucha de clases», como efectivamente lo son. Como se ve, considera a esas presiones algo tan natural como la lluvia.


Cuando los capitalistas defienden sus intereses, no pasa nada. Pero cuando los trabajadores defienden sus conquistas – que el periodista de Página/12, como la burguesía, califica como «privilegios» – el «progre» los ataca como si fuera una huelga de ricachones que «compromete una reforma que está pensada en clave social para intentar una mejor distribución de la ren ta en este país». El «progre» finge ignorar que Lula ha recortado gastos sociales para obtener un superávit fiscal del 5% para pagar la deuda externa.


Para el «progre», la «equidad» es llevar a todos los trabajadores al nivel del más bajo de ellos. Ni se le ocurre que la manera más directa y sencilla de establecer la equidad jubilatoria no es ponerle un «techo» a la jubilación de los trabajadores estatales y elevar su edad de retiro, sino liquidar el «techo» de las jubilaciones privadas y reducir la edad de retiro. Claro que para esto, el gobierno de Lula debería atacar los beneficios de los banqueros y los usureros de la deuda externa.


Al «progre» tampoco se le ocurre ver el hilo conductor que une la huelga de los estatales contra la reforma previsional con las crecientes ocupaciones de los campesinos sin tierra: la necesidad de luchar contra el gobierno de Lula para imponer sus reivindicaciones. ¿También los campesinos sin tierra son «acomodados»?


Al «progre», lo único que se le ocurre es atacar a los trabajadores que defienden sus conquistas.

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