26/06/2003 | 806

Para el debate electoral (En base a discusiones con simpatizantes)

Haciendo un balance de las elecciones del 27/4, en Escobar, en términos numéricos, sacamos unos 700 votos (el radicalismo, por ejemplo, no llegó ni siquiera a esta cifra); el distrito y la localidad con más votos fue Belén, seguida por Savio, que son justamente los lugares con más tradición de intervención partidaria. Izquierda Unida obtuvo unos 1.200 votos. Sin tener ningún trabajo sólido, ni presencia en ningún frente del distrito. O sea, tuvo un caudal «histórico» de un sector teóricamente de izquierda o centroizquierda que, sin embargo, no participa en la lucha cotidiana por la construcción de un partido de trabajadores. Nos preguntábamos por qué ellos son vistos como «opción electoral» y el PO no: tendrá que ver, quizá, con que los trabajadores no ven que podamos llegar a un cargo; o tal vez con una cuestión más subjetiva, en el sentido de que nos vean solamente como una opción para las luchas. Tal vez fallamos a veces en nuestro discurso (forma de llegar a la gente): por no parecer electoralistas no remarcamos «que queremos que nos voten», tanto como planteamos «que nos acompañen en la lucha».


En Escobar hemos fortalecido la penetración política tanto en los barrios como en el gremio docente; eso nos permitió no sólo llegar con nuestra agitación y debate a nuevos barrios y obtener votos de sectores que escuchaban por primera vez nuestras propuestas, sino también avanzar en el debate más allá del «voto útil», en la necesidad de luchar y organizarse.


Nuestro desafío es enorme cuando vemos que tantos trabajadores engañados por los punteros tradicionales (del Pj), con sus métodos de aprovecharse de la miseria de la gente, dicen No a esa salida y se acercan a discutir con el PO, a colaborar en una pintada, a cocinar para los pibes con hambre, a movilizarse contra el Estado que intenta someterlos. Entonces debemos entender que estamos creando conciencia, y que tenemos un espacio de poder para ocupar.