06/03/2003 | 791

Por piquetero

Carta de Manuel Navarta, piquetero de Pico Truncado preso en Río Gallegos

Río Gallegos


Señor director diario Tiempo :


El que suscribe, Manuel Navarta -DNI 7.819.036-, alojado en la alcaldía policial actualmente, me dirijo a usted solicitándole que tenga a bien de darle lectura a esta carta que paso a redactarle.


Me encuentro privado de mi libertad desde el 2 de agosto del 2002, fui acusado de entorpecimiento terrestre (artículo 194) y por amenaza (artículo 149 bis), además soy perseguido político por el actual diputado nacional, el caudillo Don Sergio Acevedo, que el día que se llevó a cabo el acuerdo en el salón municipal, me recalcó que yo ya estaba preso porque el con el señor Barrio Nuevo me habían hecho la denuncia ante el juzgado de primera instancia. Continúo: el día 26 de octubre, soy puesto en libertad por el oficial de alcaldía que en ese momento se me hizo firmar un papel del juzgado y el día 14 de enero fui detenido por la policía a las 22,30 horas y golpeado violentamente. En el momento de mi detención yo viajaba en un remís desde Caleta Olivia a Pico Truncado; lugar del hecho: calle Tucumán y Mosconi, Pico Truncado. Fue tan grande la paliza que se me dio que en ese instante apareció mi hijo Ismael de 15 años que también lo golpearon y fue esposado. Yo pregunto por qué la policía de Pico Truncado es tan violenta y abusiva. Autores del hecho: el oficial Gordillo, el agente Galbani y otros. Espero que se haga justicia, según el oficial Gordillo fue orden de la jueza. Comento: fui robado 650 pesos por dichos policías, tengo el recibo de constancia. Pregunto: ¿Reclamar fuentes de trabajo es delito?


Señor gobernador: Cuando en Pico Truncado los niños y gente grande vive con comida del basural, soy padre de cuatro hijos menores solicito que se me otorgue la libertad bajo caución real. Por derecho propio.


Sin otro particular saludo muy atentamente.


«Proveer de conformidad será justicia».

En esta nota

También te puede interesar:

A propósito de dos artículos de Marcelo Larraquy
Por Roberto Rutigliano, de Tribuna Clasista (Río de Janeiro)
Un relato en primera persona del abandono del Estado a las víctimas de violencia de género