17/10/1996 | 515

Porqué la ‘oposición’ dio quórum

El 22/9, piqueteando Prensa Obrera n° 511 junto con otros compañeros, salen a mi encuentro tres ‘punteros’ (viven en Budge) que militan para ese ‘engen­dro´ que es el Frepaso, los cuales “se sintieron atraídos” por el título de nuestro volante: “Nosotros no damos quórum”. Un aparato del PC, ahora ladero y chupamedia del concejal Alber­to Pérez, arrebatándome el volante de las manos, me encaró preguntándome: “¿Sabe por qué dimos quórum?”. Sí que lo sé, el Frepaso arrugó y se bajó los pantalones para fortalecer al gobierno debilitado ante un posible fracaso para sacar el “paquete fiscal” a un gobierno golpeado por el avance de las luchas obreras, como fue el paro del 8/8, la gran marcha de los docentes (15.000) a La Plata, a la cual se intentó opacar con el “apagón” de los ‘opositores’ (Alvarez y Terragno), la gran manifestación (10.000) por el nuevo aniversario de “La Noche de los Lápices” y ante la próxi­ma huelga de 36 horas, etc.


El ‘puntero´ justificó el quórum de Alvarez y Terragno, porque… “es impo­sible que este gobierno escuche”, ya que según sus palabras, “nada hará que cambie el rumbo de su políti­ca”. .. y me instó a trabajar “por el bien del barrio” y a “no hacer política” Mi respuesta fue: “Yo estoy trabajan­do mucho por el barrio, mi trabajo consiste en esclarecer a los vecinos sobre quiénes son los verdaderos traidores de la clase trabajadora y lo hago ‘puerta a puerta.’, explican­do a la gente que se debe organizar la huelga para derrotar al gobierno y su política de miseria”.


Me contestó que el Frepaso, con e] concejal Pérez a la cabeza, está ‘pelean­do’ por el problema de Edesur, que en­vía boletas a razón de “dos por mes” y con sumas que corresponden a barrios residenciales e intentó provocarme, di­ciendo: “Yo no la vi” en la reunión por el tema de la luz… “Sí no fui” difícil­mente podrás verme… (Concurrieron fa­miliares míos).


El día 16/8, el concejal Alberto Pérez llevó alrededor de doscientas personas de Budge y Fiorito a Edesur (Lomas) y a la municipalidad, donde fueron en pro­testa por el impuesto contribución, que debemos pagar al municipio en las bole­tas de la luz. El concejal Pérez le comu­nicó a los vecinos “como sugerencia”, que de no eliminarse ese impuesto, pro­ponía (él) formar un fondo para finan­ciar a los desocupados. ¡Parece ser que al concejal le están ‘surgiendo’ ideas socialistas!… parece que empieza a pre­ocuparse por ¡la desocupación!… pero no habla que es obligación del Estado gene­rar puestos de trabajo, de otorgar subsi­dios de 500 pesos a los desocupados y de eximirlos de pagar impuestos, y de que no se corte la luz y el gas a quien no tenga trabajo. Él dice que “los trabajadores deben financiar a los propios traba­jadores desocupados”, tampoco acla­ró quién va a ´manejar’ ese supuesto fondo, pero es fácil imaginarlo.


El opositor sigue ´dando quórum’ para aplicar la flexibilización laboral, liquidar las indemnizaciones, destruir los hospitales públicos y colabora con Duhalde poniendo al clero al frente de la educación, colaborando con el extermi­nio físico e intelectual de la clase traba­jadora.


Sentí mucha bronca de comprobar como “tres ratas” que conociendo las necesidades y las carencias del barrio, son “forros” por migajas, ya que care­cen de dignidad, pero después me sentí fortalecida por este gran obstáculo y me dije: ¡Adelante!… el PO en el barrio se está ganando una autoridad que es un “gran grano en el culo” que le salió a los ‘opositores’ y que es evidente les duele mucho; este suceso no fue para mí sólo una actividad partidaria, fue una “gran enseñanza” y me dice: “¡El PO debe permanecer en el barrio!, ¡de­bemos disputarle y ganar nuestro lugar político!”.


Es evidente que la única salida es un gobierno de trabajadores, debemos or­ganizar la huelga general para poder derrotar al gobierno y a los partidos políticos que son cómplices, y que argu­mentando que el gobierno “no escu­cha”, se bajan los pantalones y le ofre­cen “la vaselina” para que “no les duela” y que con matones quieren inti­midar a los que verdaderamente ¡lu­chan!

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