Qué es la vergüenza

Luego de observar atónita el tratamiento de los medios respecto de la multitudinaria jornada de lucha del 26 de junio, no pude dejar de preguntarme en qué sentido cabía aplicar la palabra “vergüenza” a dicha concentración. Si nos remitimos al diccionario, encontraremos la siguiente definición del término: Acción que repugna al decoro, o que deja en mala opinión a quien la ejecuta./Turbación del ánimo por una falta cometida, por una humillación recibida, o por sentirse objeto de la atención de alguien.


¿No es acaso repugnar al decoro, al honor de todo un pueblo, asesinar impunemente, con el fin de silenciar, no a una sino a miles de personas que no se resignan a la injusticia, al hambre, a la ilegal pero oficialmente consensuada pena de muerte?


¿No es cometer una grave falta, una profunda humillación el aplicar la palabra con relación a los métodos piqueteros y no a los métodos policiales avalados por el gobierno?


¿Quiénes son puestos en mala opinión?


¿No es vergonzoso, entonces, que los “medios de comunicación”, supuestos encargados de informarnos con verdad y claridad, utilicen tal término refiriéndose al caos vehicular provocado por la jornada y no al hecho explícito de que en ese lugar se fusilaron a dos jóvenes por el solo hecho de resultar incómodos, como tantos otros luchadores, para los planes de gobierno?


El Estado y todo su aparato nos demuestra día a día con qué facilidad el poder puede modificar no las palabras sino lo nombrado.


De nosotros depende…