Reflexión

Noviembre/Diciembre-03


De la Interbarrial en el Polo


De la Interbarrial en el Partido


De la Interbarrial en Sasetru


Por aquellos días se realizó una gran asamblea del Polo en el galpón de la Interbarrial en Villa Corina. Así conocí, de la mano de Néstor Pitrola, el territorio y a las personas que acompañaban a Alicia Gutiérrez. En la oportunidad, con las intervenciones de los compañeros responsables de Sur, Gutiérrez, Pitrola y el cierre de Jorge Altamira, se eligieron las autoridades de la Mesa del Polo (Sur).


No se requería de un esfuerzo intelectual fino para reconocer las limitaciones de Alicia y el grupo que inmediatamente la secundaba. Aunque al convocar por las reivindicaciones estaban allí, en el lugar, siempre.


Llegó el 26/6 y también estaban allí A.G. y su gente. Con un herido que produjo más susto y desmoralización en A.G. que en el grupo.


Se repliega el gobierno adelantando elecciones, en las que intervenimos.


Pero en medio de toda la gran tarea tomamos Sasetru, cumpliendo la orientación al pie de la letra. Todo un triunfo. Y es aquí donde en el día a día de organizar tamaño compromiso como el de organizar la fábrica, salieron a la luz todas las descomposiciones juntas: desde la falta de conciencia obrera al momento de asumir y llevar adelante las tareas de reparación o reinstalación. Lo que es peor, el rechazo a la línea política del partido producía un desierto en cualquier discusión con los elementos de la Interbarrial.


Más allá que desde entonces hasta estos días no quede claro el calibre de responsabilidades en las que caminaba alguien (A.G.) que no leía nuestra prensa y tampoco impulsaba que la leyera su gente, y una cantidad de compromisos directos al partido que no se efectivizaban; más allá de esto, hubo un punto de inflexión. Transcurrían los días en que muchos, pero muchos compañeros, dormíamos arriba de las camionetas o en los locales del partido, producto de pintadas y pegatinas de la campaña electoral. Pero al llegar al local de Corina del partido, y mientras se preparaban los tambores de pintura, me trasladé a la casa de A.G. para saludar y ver con qué grado de compromiso habían organizado su participación… "Degustando cervezas y pizzas", dijeron no tener novedad alguna y que hasta no apersonarse A.G. no harían nada.


Viejos y perimidos métodos pejotistas los de A.G., dejarse seducir por lo que se supone una caja que le brinde comodidad económica y producir la ruptura de manos de un padrino como el Estado.


Cuando J.A., en el acto de Ferro, hacía mención de que lo alegraba el notar dentro de las multitudes que engrosaban las filas del Polo la presencia de analfabetos, ignorantes, etc. "que entendían nuestra consigna de llegar al gobierno de manos de los trabajadores", fue mi entender que las dificultades que se nos presentan y presentarán debemos resolverlas con un método adecuado y una política sencilla. Desde mi propio lenguaje, que entre máquinas gráficas o al pie del camión, a veces grosero, no obstante es el mismo lenguaje con el que no me permitieron ser delegado de Impresora Sur a los 17 años, el lenguaje con el que integré la Mesa Nacional de la UES, con el que integré la Lista Naranja Gráfica, con ese mismo con el que colaboré en Esteban Echeverría y con el que sigo haciéndolo en el local de Pompeya, dentro del partido.


Con ese mismo lenguaje me comunicaba con A.G. y su gente, cobijando la idea de que lograría romper el tejido con que ella manejó históricamente la relación entre el partido y la no "contaminación" de sus elementos. Y lo hice convencido de poder lograrlo; o por lo menos, alcanzar un pequeño grupo de lectura de prensa y rescatar desde allí un elemento partidario. Lamentablemente, mi pronóstico no fue acertado, y cuando veo aún hoy los afiches cerca del Puente Pueyrredón con su imagen y la de J.A., me ataca la furia. Porque es sabido que el enemigo se vale de estas circunstancias para descalificar lo que cada miembro del partido y su conjunto se esfuerza por llevar adelante: la construcción de un partido revolucionario.


Mis discrepancias con compañeros del partido responsables en zona sur durante los primeros días de la toma de Sasetru, respecto de los compromisos en actividades votadas y cumplidas a medias o incumplidas, seguramente suman en forma a mi perfil crítico.


No puedo desdecirme de hechos que así ocurrieron y con la revisión de los métodos fueron recomponiendo "para bien" la organización interna de la fábrica.


Sí puedo decir que en la relación histórica de la Interbarrial con el Partido hubo, hasta el desenlace traidor, por parte de viejos miembros de la zona, una "caracterización política" acertada, según la cual podían hacer pie firme sobre la distancia política que A.G. no achicaría en ningún momento con el partido.


Seguramente habrá muchas A.G. formando fila a las puertas del movimiento, y es deber de todos los militantes que integramos este partido profundizar el debate desde las discrepancias, los errores, y alcanzar así caracterizaciones políticas acertadas que permitan la construcción de un férreo partido revolucionario.