07/02/2003 | 789

Represión obrera en China

Estimada Prensa Obrera:


Si todavía son necesarias pruebas que dejen claro como el agua el carácter antiobrero y reaccionario de la banda de criminales anticomunistas que gobiernan China, he aquí un nuevo episodio.


Yao Fuxin y Xiao Yunliang, dos obreros de la industria de la ciudad de Liaoyang, serán procesados y seguramente ejecutados bajo la acusasión de «subversión contra el poder del Estado». Esta ciudad, en otros tiempos una de las más industrializadas del país, sufrió un proceso de reestructuración y privatización salvaje dejando en la calle miles de desocupados sin recibir ningún subsidio de desocupación. Estos dos obreros lograron llevar a las calles en una protesta a más de 30.000 trabajadores que reclamaban el pago de los salarios y los subsidios a los desocupados, y denunciaban la corrupción de los funcionarios locales acusados de haber robado los fondos públicos y haberlos usado para aprovecharse de las privatizaciones efectuadas en la ciudad. Más de 300 compañeros de los acusados fueron rechazados en las puertas del tribunal donde anteayer tuvo lugar la primera audiencia.


Xiao, irónicamente, preguntó cómo era posible que un obrero pobre como él pudiera subvertir el Estado. Por su parte, Yao declaró que todo lo que hizo fue en defensa de sus colegas, y describió las condiciones de miseria y pobreza en la que viven los obreros y sus familias, concluyendo con la siguiente pregunta: «¿Cómo puede ser un crimen exigir el propio salario?».


Simultáneamente a este episodio, el premier Zhu Rongji demagógicamente recomienda un apoyo mayor a los obreros en dificultad para «fortalecer la estabilidad del Estado». Es obvio y evidente que la nueva clase capitalista china, compuesta por los burócratas del partido y los nuevos empresarios rojos (gente que se puede incluir entre los más ricos del planeta) no hacen otra cosa que defender los intereses de todos los capitalistas locales, públicos, privados y extranjeros en la tarea de superexplotación de los trabajadores. El país sigue creciendo en términos capitalistas a ritmos enormes, lo que quiere decir que por un lado funciona como válvula de escape a la crisis mundial, pero por el otro nos muestra la dimensión gigantesca de la explotación en la región, y las enormes contradicciones que se abren.


Siendo uno de los puntos donde se vuelcan en modo gigantesco todas las contradicciones del capitalismo mundial, la banda de mandarinos que gobiernan mantiene un perfil político bajo para poder seguir gozando del favor del imperialismo unitario y el consenso en la represión de todas las formas de lucha obrera que puedan despertar una conciencia de clase en el enorme proletariado chino. Que si se despertase en serio, haría saltar todos los equilibrios mundiales. En China, la oposición trotskista fue exterminada por el nacionalista Mao Tse Dong, defensor de los campesinos y de las necesidades históricas de desarrollo del capitalismo en China, del cual la actual situación es una de sus brutales caras. Sería necesario en todos los modos posibles iniciar una acción de difusión de las tradiciones revolucionarias de clase en China y ayudar a los trotskistas chinos en Hong Kong o donde estén en su lucha desigual con los criminales stalinistas que chupan la sangre de los trabajadores chinos para venderla al mejor postor en el mercado de la esclavitud salarial del capitalismo mundial. Si se rompe el anillo débil de la cadena en China, las posibilidades de una onda revolucionaria mundial tendrían muchas chances.


Saludos comunistas


(18/2)

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