Reserva moral

Mi viejo, que pasa los 84, siempre me habló de la "reserva moral" de nuestro pueblo.


Y esa referencia se repetía una y otra vez a lo largo de los años que nos conocimos, que nos conocemos.


A pesar de las repetidas muestras de los últimos tiempos, esa frase volvió a presentarse el sábado pasado, 9 de agosto cuando sintonizamos con mi compañero el programa de Schiller que había aparecido anunciado en el periódico.


Se encontraban como panelistas (¿se enfrentaban?; no se justifica el término), Pitrola por el Polo obrero, por el PO, y Sigal por el K-gobierno.


Sigal, de "izquierda" según su definición, ex Alianza, ex Frepaso, ex PC, ex…


No voy a hablar aquí de la altura moral de nuestro Néstor Pitrola, ni de la diferencia de la talla de los dos hombres que allí se presentaban ante la audiencia; sino de la avalancha de "reserva moral" que apabulló al programa, con mensajes de ese pueblo indignado que desde las entrañas de la historia, de su historia, volvía a gritar: "que se vayan todos", dejando maravillosamente retratado en esa figura oportunista y acomodaticia ya sin discurso posible, ya sin defensa, sin argumento ni válido ni mentiroso, en el rincón de los K-desperdicios, que más temprano que tarde se irán acumulando en un costadito del camino para dar paso a la "reserva moral", a "nuestra moral" y no a "su moral".


El clasismo estuvo presente el sábado por la noche porque estuvo presente Néstor Pitrola, porque estuvo el PO, el Polo Obrero, y porque estuvo la "reserva moral" de nuestro pueblo.


Adelante con la ANT, desbrozando la ruta compañeros, que nos sobran razones y altura moral, como va quedando demostrado.