Buenos Aires, 25/11/94


Estimados amigos:


El público paga las consecuencias de la política monetarista, privatista y antisolidaria de este gobierno y este sistema capitalista.


Existe un verdadero círculo vicioso que lleva a la destrucción del viejo sistema hospitalario, verdadera columna vertebral del sistema sanitario argentino, para imponer algo semejante a lo que ocurre con la jubilación, las AFJP y los bancos, reales patrones del sistema.


¿Cómo se hizo esto?


Desde hace años asistimos a un progresivo empobrecimiento hospitalario, no enviando la Municipalidad de Buenos Aires los fondos presupuestarios, siendo éstos en realidad destinados a pagar las concesiones de mantenimiento, limpieza, seguridad y alimentación completamente abusivas, verdaderos negociados renegociados por Bouer pero nunca anulados, con el pretexto de lo caro que le saldría al municipio desde el punto de vista jurídico pagar dicha anulación.


A partir de esto los hospitales buscaron sus fondos en contratos con PAMI, con las obras sociales, con los bonos que se cobran a los pacientes, con donaciones  “voluntarias”, etc.


Esto significa en los hechos una doble imposición: por un lado los impuestos, que nunca llegan a su destino, como dijimos, y por otro lado bonos y donaciones “voluntarias”, sin las cuales no se prestan los servicios.


Debemos recordar que la política de abandono de la salud pública se expresa en el hecho de que la Reforma Constitucional última no habla taxativamente ni una palabra sobre la salud, si bien plantea con ahínco la defensa de los derechos humanos, hecho contradictorio.


Esta verdadera política de vaciamiento hospitalario se complementa con la presencia cada vez mayor de fuertes capitales extranjeros, que invierten asociándose a nuestros capitalistas locales en las prepagas de salud, pero no para mejorar el servicio o abaratar costos, sino para especular financieramente y quedarse con un mercado cuyo volumen es de unos siete a ocho mil millones de dólares, todos los rubros incluidos, desde medicamentos hasta camas de internación.


Las puntas de lanza para esta política son los sectores con mayor inversión tecnológica, tanto en diagnóstico como tratamiento, a los cuales se presenta como “avances” que necesitan de mayor inversión, con lo cual se lleva al usuario a aceptar que pague una parte, en su beneficio. Esto es clave en la filosofía capitalista: siempre los avances técnico-científicos son presentados como más caros y nunca como logros para mejorar objetivamente a la mayoría. Desde los aviones, automóviles, computadoras, teléfonos, comunicaciones, microprocedimientos, etc., siempre son pagados por el usuario y nunca por los capitalistas, para abaratar costos. Nunca la concurrencia real es entre ellos para beneficio social, sino su política es apropiarse de un logro científico para dominar a la mayor cantidad de usuarios, sobre todo los sectores más ricos.


Esto se comprueba por un hecho odioso en el campo de la salud: la progresiva postergación o marginación de los sectores más pobres frente a los sectores con coberturas. Ya se ha denunciado que pacientes sin cobertura quedan sin atención frente a los otros.


En este marco, Menem decide sacar el reciente acuerdo entre Nación-Municipalidad de Buenos Aires, por el cual se crean los “Hospitales de Autogestión y Descentralización”. ¡¡Palabras vaciadas de contenido!! Sólo se trata de un decreto de autofinanciación hospitalaria.


En primer lugar, permite el pago directo por prestación a las personas pudientes (¿¡quién determina esto!?), la contratación de sus servicios por las obras sociales (¡ridículo!, hoy éstas están quebradas, sus fondos los administran el ANSeS-ANSSAL, léase Cavallo, mediante subsidios a las burocracias sindicales cuando al poder se le antoja —ejemplo, el último a Pedraza (ferroviarios)—), y también con PAMI —hoy también en grave crisis—, y demás instituciones interesadas; ¡¡allí está la madre del borrego!!, léase AFJP, bancos y sabremos quiénes serán los futuros mandamás en los hospitales: ¡¡los socios y amigos de Cavallo!!


Pero hay más en este acuerdo Nación-Municipalidad de Buenos Aires: liquida la carrera médica, obligando a los hospitales a crear su propio Reglamento de Personal, que faculta a los directores de hospital a echar, ascender, promover, trasladar a su personal de salud, como ocurre en cualquier empresa capitalista.


Asistimos a un grave atentado a la salud pública, y si sumamos esto al abandono que significará para hospitales como el Muñiz, prácticamente en estado de abandono y cerrado, donde poco y nada recaudará, donde nadie se querrá preocupar, en una ciudad donde hay áreas con alarmante mortalidad infantil, aumento alarmante del SIDA, en fin, absoluta des-responsabilización del poder capitalista del tema de la salud.


Las diferentes fuerzas políticas deben pronunciarse sobre esto, claramente y sin ambigüedades en el marco preelectoral que vivimos, y luchando por lograr los acuerdos necesarios para impulsar un frente que batalle por el cumplimiento del plan y seguro nacionales de salud, única vía para revertir esta verdadera barbarie que soportamos.


 

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