Correo de lectores
12/6/2003|804
Sobre un nuevo partido de izquierda en Brasil
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Hace algunos días envié un correo comunicando la realización de un plenario el 28 de junio, en el auditorio del sindicato CPERS, para debatir sobre la formación de un nuevo partido de izquierda (...)
Muchos compañeros y camaradas interesados acusaron recibo, manifestando interés y queriendo conocer más detalles. Otros cuestionan la convocatoria, principalmente como consecuencia de la presencia del Pstu.
Procuraré, muy sintéticamente, señalar mi postura al respecto (...)
En primer lugar, es evidente que cada día se agudiza más la crisis del PT. Incluso (entre) aquellos militantes que nunca guardaron mayores ilusiones acerca de un posible giro revolucionario de ese partido, pero que relativizaban la velocidad de su desvío hacia la derecha (...).
Muchos de esos militantes, principalmente los de base (...) hablan de dejar todo, etc. Otros tantos, reclaman la necesidad de construir una alternativa a la izquierda.
Es sobre esa militancia que debemos incidir, luchando para impedir la dispersión y la fragmentación (...).
En segundo lugar, es necesario que tengamos claro que o la izquierda revolucionaria se articula buscando la unificación en un proyecto serio y consecuente, mirando hacia el futuro, abandonando viejos rencores y sectarismos; o la tendencia hacia la profundización de la crisis social, económica y política no encontrará una resistencia política organizada (...). El análisis de la situación concreta indica que tenemos tareas enormes por delante y no podemos darnos el lujo de concluir brillantes análisis teóricos para sólo recién después ponernos en acción. Es preciso pensar haciendo y hacer pensando. El camino se hace al andar ¡No hay tiempo que perder! ¡Y todos somos imprescindibles!
En tercer lugar, concibo una nueva organización de izquierda, socialista, revolucionaria, orgánicamente vinculada a las luchas del pueblo y que, igualmente, no desconociendo la importancia (muy) relativa de la lucha institucional, tenga claro y establecido que ésta no será su prioridad, y que los límites de la lucha institucional son extremadamente estrechos para los avances necesarios para la construcción de un verdadero proyecto de poder popular. Una nueva organización de izquierda que reconozca, respete y busque sintetizar un proyecto único de las diversas contribuciones teóricas e ideológicas del campo socialista y comunista. Una nueva organización de izquierda que se preocupe menos por el reconocimiento legal y más por el reconocimiento y la legitimidad política concedida por la clase trabajadora.
¿Difícil? Seguramente. Pero absolutamente urgente y necesario.
Saludos rojos.

