23/07/2003 | 810

«Su moral y la nuestra»

La carta de Adriana Vítoli de «réplica» a la mía, «Piquete y cacerola, la lucha dejó de ser una sola», es una completa y vergonzosa confirmación de lo que afirmé en el Correo de PO N° 808. A lo expresado en su carta por Felipe Cervine, sólo queda por adicionar muy poco. El «Sr. Flexer», que no tendría «autoridad moral» porque supuestamente «agredió físicamente» a una compañera, ha sido hasta el 15 pasado, tras su designación hace casi un año, el Tesorero de la asamblea. Nunca nadie cuestionó su tarea. Mi casa ha sido una segunda «casa de la asamblea»; Adriana asistió allí a reuniones y hasta fiestas.


¿Qué ha ocurrido ahora, que de compañero haya devenido, en el «Sr. (políticamente) inimputable» por un hecho «inmoral» ocurrido hace más de 14 meses, del que ni siquiera me habría disculpado? Algo muy sencillo: Adriana y su esposo, Pablo, ambos activos militantes de la Asamblea, han sido ganados al ibarro-kirchnerismo y están obligados a recurrir a cualquier cosa con tal de desembarazarse de sus críticos. Pruebas: Adriana y Pablo trabaron una relación especial con el Sr. Galinowsky, alto funcionario de Promoción Social, quién pasó a ser – según ellos – , un hombre de «diálogo» y al que, en consecuencia, «no debía molestarse con movilizaciones». Por esto se oponían acérrimamente a Ana Etlis, del PC, a Rubén Tuseddu, del PO y a muchos otros asambleístas que actuaban en la Comisión de Desocupados, que venían promoviendo el terreno de la movilización para enfrentar las limosnas de Promoción Social.


Así, los mismos funcionarios de la gestión de la época del Argentinazo que antes enfrentábamos con el «que se vayan todos» pasaron ahora a ser defendidos a capa y espada. Pregúntesele a cualquier asamblea del movimiento piquetero o cacerolero de la Capital quién es el Sr. Galinowsky y les dirá sobre el «diálogo» que acostumbra. Es el hombre que en persona fue a romper asambleas (Martín Fierro) y coimea punteros para hacer «trabajos sucios». La desconfianza de Adriana y Pablo hacia los planes de lucha de la ANT, «monopolizada» supuestamente por el «verticalismo» piquetero, los ha llevado no al vacuo «horizontalismo», sino al verdadero verticalismo, a facilitar la reconstrucción del régimen de los punteros capitalistas.


En la asamblea que Pablo, Adriana y su banda de inquisidores manipularon para expulsar a tres militantes del PO, Pablo tuvo el tupé de insinuar que quien suscribe podría ser un «chorro». ¡El mismo Pablo que, tiempo atrás, se gastaba en «elogios» hacia mi persona por algunas iniciativas adoptadas en la asamblea en materia financiera!


Para el 1° de Mayo del 2002, la Asamblea sufrió uno de sus mayores embates cuando se enfrentó a la discusión de qué hacer frente a esa jornada de lucha. Fue entonces que la Asamblea casi se partió. Una asamblea que había comenzado con casi 70 compañeros, a la hora de la votación lo hizo así: 24 por la concurrencia al acto del Obelisco (impulsado en forma divisionista por IU) y 25 por ir a Plaza de Mayo junto al Bloque Piquetero. Sin embargo, la forma del conteo favo reció a los primeros. Los partidarios de la unidad cacerolero-piquetera votamos divididos: por confusión de una minoría indignada ante la maniobra de IU, tres compañeros votaron una moción expresa de choque con IU, que el PO y la mayoría de la asamblea evitó. La votación resultó así: 24, 22 y 3. Entonces, a pesar de las provocaciones de IU, y especialmente del Mst y su «amiga» Adriana, el PO supo defender la unidad de la asamblea, a pesar que concurrimos en partes casi iguales al Obelisco y a Plaza de Mayo.


Ahora, en el cuadro de un reflujo parcial y transitorio de la lucha popular, los partidarios de la expulsión lograron 17 votos, con la presencia de varios «truchos» y aún de algunos compañeros desocupados, los mismos que los inquisidores evitaban que concurrieran a la asamblea «madre», porque decían que era ¡para la gente «politizada»! Esta vez manipularon al puñado que «controlan», disciplinándolos bajo amenaza de perder los bolsones.


Un dato sintomático sobre la evolución política de la asamblea. Desde un principio llegaron a la asamblea – y por supuesto dimos la bienvenida – muchos compañeros que abandonaron la actividad política, en el curso de los últimos 20 años, desde alguna de las organizaciones fundadas por Nahuel Moreno. Es el caso de Felipe, acusado en la última asamblea previa a la expulsión de ser un «tapado» de PO desde hace 10 años. Adriana, que dice haber militado en el Pts y tras el Argentinazo se reivindica del más crudo «antipartidismo». Susana, ex dirigente nacional del Pst de los ’70, que en el debate del 1° de Mayo del 2002 se emblocó junto a nosotros, chocando abiertamente contra el «matonismo» – como denunció entonces – del Mst.


Tres militantes del viejo PC hicieron «honor», en esa oportunidad, a sus socios electorales desde hace casi 20 años. Obsérvese cómo concluyó la experiencia de los tres ex morenistas y de los militantes del PC. Felipe, ahora integrante de PO, dio la clave de la conducta de cada uno, en su alegato contra la expulsión: «problemas de clase – dijo – explican lo fundamental». Susana, desligada del movimiento obrero y disminuido el impulso revolucionario, se emblocó con los «matones» conducidos por la «peor de todas», Julia, uno de los tantos «desaparecidos» del Mst, compañera de uno de los principales dirigentes nacionales de esa organización, que asistió exclusivamente para fogonear la expulsión. Dos militantes obreros del PC que no tuvieron el «aguante» del PO, habían abandonado antes la asamblea semidesmoralizados. El dirigente del PC «Cheché» votó dignamente contra la expulsión, sin antes delimitarse públicamente de las posiciones «equivocadas» del PO.


Como enseñó hace ya mucho tiempo el «viejo», autor de «Su Moral y la Nuestra», y aún antes Federico Engels, lo ideológico puede llegar a cumplir sólo una ficción encubridora. Y la moral trocarse en infame moralina ¡Si conoceremos de todo esto los militantes del PO! (las travesuras de Adriana son una minucia, frente a las que supo hacer el «gran maestro ciruela» del seudo-trotskismo nacional). Importa que los que vayan a votar por IU sepan quiénes son sus candidatos de «base». ¡Y si estos son los de abajo, qué puede esperarse de los de arriba!

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