Un saludo de España

Desde el exilio momentáneo, dejo un gran abrazo para mis compañeros de lucha. Hoy estoy en España, perseguido por el gobierno atropellador de los derechos de los trabajadores de Cobos en Mendoza, que no es ni constitucional ni democrático, y no permite el disenso ni tolera la crítica, amparado en una Justicia deleznable que sólo pelea por sus sueldos. Espero el momento de volver.