Una verdad que duele

Compañeros y compañeras:

Una verdad que duele es cuando ves a los luchadores claudicar por el poder de turno. ¿Quién no se referenció alguna vez con las Madres de Plaza de Mayo, o mejor dicho para no englobar a todas ellas, quién no se referenció o por lo menos admiraba la denuncia permanente de Hebe de Bonafini? A mí, por lo menos me costó mucho creerlo, ¿tan cierto podía ser?, 30 años de lucha incansable, contra los gobiernos, contra la Iglesia, contra los medios de comunicación. ¿Por qué sucedió lo que sucedió? Yo no lo podía creer y me costaba en estos últimos tiempos pensar que fuera así, pero el pasado viernes lo comprobé, lo comprobé cuando vino a Mendoza, no es que esperaba que criticara a los K, si no que por lo menos siguiera con su denuncia permanente, su voz por lo menos representaba a aquellos que no tienen voz en ningún lugar.

¿Pero qué pasó ese viernes en su visita a Mendoza? Cuando algunos de los presentes antes de que comenzara su charla le pidieron que dijera algo sobre la situación de mano dura en Mendoza, ¿cuál fue su respuesta? "Estoy al tanto de todo, pero no puedo decir nada", y su denuncia sólo se dirigió a Cobos, a los flogger y a los emos. A tanto ha llegado su alianza con los K que no pudo criticar a un aliado del régimen, a tanto han llegado los K, a tanto han llegado que destruyeron una luchadora, a tanto llegarán que destruirán a todos a aquellos que militen, con su maccartismo, y cooptando a los otros. Lo digo con bronca, pero tampoco Madres es Hebe, lo vemos con las Madres en Neuquén, que siguen al lado de los trabajadores de Zanón, tampoco el maccartismo burdo de Aníbal Fernández vencerá a los luchadores de izquierda.