Correo de lectores
13/1/2005|884
Y, ahora vinieron por mí...pero ya era tarde…
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Soy de mantener amistades viejas y nuevas; una antigua compañera de la UJS hablando conmigo sobre la masacre del 30 de diciembre me condensó en pocas palabras lo que hemos visto una y otra vez en los cursos sobre el Estado: “Y estoy bien, muy bien, lo que pasa es que todo esto, como viven alrededor mío... me pone mal, no puedo ni disfrutar lo que tengo, hay mucha miseria, muchos chicos drogados, muertos...”.
Somos, vivimos, reaccionamos acorde a nuestro entorno, nos quieren hacer creer que un halo mágico dispone de nuestras vidas, que es el destino el responsable de lo que nos sucede. Nos quieren hacer creer muchas cosas, no las creamos.
Los responsables de las muertes en los boliches, los responsables de las “balas perdidas”, de las superexplotaciones a cambio de un pin, los que insisten en arancelar la educación pública, tienen nombre, tienen cara, sabemos cómo ubicarlos, están sobre nosotros con la varita mágica que decide sobre nuestras vidas y nuestras muertes: los patrones, el gobierno, todos los secuaces que miran a un costado así son menos cómplices.
Es ahora o nunca. Hoy es ahora o nunca. Ahora es ahora o nunca.
Porque nos van matando a nuestros hijos poco a poco.
Hijos: no dejen que les quiten la vida, la conducta militante de sus padres que a ustedes les molesta es sencillamente para defender vuestras vidas, las vidas de todos los jóvenes, la vida de la humanidad...
No se puede dar un paso al costado.
Hay que avanzar hacia una sola meta: la destrucción del Estado burgués por el gobierno de los trabajadores y el socialismo.
No dejemos que sigan viniendo por nosotros.

