11/04/2002 | 749

Yo, piquetera

Hola. Soy Bianca, tengo 12 años, soy de La Matanza y quería comentarles cómo veo desde mi punto de vista la situación del país que vivimos hoy y cada día.


Los argentinos hemos sido víctimas, durante años, de la voracidad insaciable de los poderes económicos internacionales que han saqueado por completo a nuestro país con la colaboración de sus lacayos locales. El resultado es la destrucción de los cimientos mismos de la Nación argentina, llevándonos a las ruinas de la desintegración nacional y social a la que hoy asistimos.


Pero este modelo económico, social, político y cultural dominante en nuestro país ha sido repudiado por la abrumadora mayoría de nuestro pueblo, quien ha ganado la calle y puso fin a un gobierno que prometió cambiar la historia y terminó arrodillándose ante las imposiciones de los que han llenado sus arcas a costa del hambre y la miseria de millones de personas que a veces no tienen ni el pan para sus hijos mientras que los miserables corruptos políticos se roban la plata recaudada por los ahorristas.


Y la destrucción de las economías regionales y la explotación sin precedentes de los trabajadores.


Yo afirmo que el problema argentino, o sea el conflicto de toda esta historia, es eminentemente político, porque sin la presencia del pueblo ningún gobierno puede desenvolverse solo en este país. El desastre económico y la anarquía social son sólo consecuencias. Los que pretenden solucionar este problema con promesas o arreglos económicos y sociales sin ir a sus causas fundamentales, se pasaron la vida gastando aspirinas en una acción que intenta solucionar las consecuencias dejando subsistentes las causas que las ocasionan.


El panorama político argentino no tiene por el momento más que dos grandes sectores: uno, que se llama con un nombre alto, digno y soberano, el pueblo organizado; y el otro, repudiable e indigno de todos los privilegios de los políticos chorros.

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