Autoconvocados por el Tango en Grissinopoli en el marco del sexto Festival Buenos Aires Tango

En medio de una nutrida y entusiasta concurrencia, se desarrolló la tercera presentación de Autoconvocados por el Tango en el VI Festival Buenos Aires Tango, esta vez en la fábrica recuperada Grissinópoli (6/3).


Allí se presentaron Patricia Barone y Javier González (cuarteto), 34 puñaladas, Fina Concurrencia y la pareja de baile Pedernera-Saita, artistas que entusiasmaron a un cálido público, que colmó en su totalidad las instalaciones de la fábrica.


Este es el tercer año consecutivo que Autoconvocados consigue un lugar en la programación de este festival internacional y esto es producto de las luchas que llevaron adelante los artistas, en los últimos años, por sus propias reivindicaciones.


Autoconvocados por el Tango junto al Frente de Artistas en Lucha (frente de agrupaciones al cual pertenece LuchArte) salió a la calle para luchar contra el decreto 601/02 de antecedentes penales contra los artistas (decreto que hicimos retroceder en forma parcial), por un plan cultural en los barrios que dé trabajo a todos los artistas y espectáculos gratuitos al público y contra la flexibilidad laboral, expresada en los contratos basura de las secretarías de Cultura de la Ciudad y la Nación y es por estas luchas que se ganó un lugar ya histórico, dentro del marco de este Festival.


Pero en esta oportunidad, el hecho de haber podido conquistar una tercera fecha para programación (las dos anteriores se habían realizado en el teatro Reggio) y llevarla a una fábrica bajo gestión obrera, adquiere una significación especial, un hecho sin precedentes: “la unidad de los artistas que luchan por poner en pie un plan cultural bajo gestión de los que producen la cultura y la de los trabajadores que luchan por poner en pie las fábricas que las patronales vaciaron, en medio de la crisis capitalista posterior al Argentinazo”.


Consideramos que éste es un primer paso fundamental para la concreción de objetivos comunes en el futuro inmediato. La producción de eventos culturales en fábricas recuperadas, merenderos, comedores populares, etc., bajo gestión de los artistas y con financiamiento estatal, puede marcar una perspectiva concreta de unidad entre los trabajadores y los artistas que luchamos contra este régimen de hambre, explotación y barbarie.