Ruleta rusa

El levantamiento de la huelga de fútbol dejó un sabor amargo. Los jugadores obtendrán el pago del 35% de los sueldos adeudados, pero a un alto costo. La homologación del acta en el Ministerio de Trabajo abre un camino que no favorece ni a los futbolistas, ni al deporte, ni a los hinchas.


Esta es la parte “blanca” de la deuda que está registrada en la propia Afa. La diferencia entre lo documentado y lo no documentado es de cerca de 40 millones de pesos. En los contratos en negro con los clubes intervienen todo tipo de aventureros, comisionistas, cometas de dirigentes y hay una monstruosa evasión fiscal.


El empantanamiento en las negociaciones estuvo estrechamente relacionada a la consideración de que el restante 65%, los clubes no lo van a pagar. Los futbolistas reclamaban la opción de quedar “libres” si no se efectivizan los salarios adeudados o si algún club se atrasa nuevamente en los pagos.


A pedido de las Sociedades Anónimas


La cláusula final que destrabó el conflicto es que los clubes que no paguen lo que resta de la deuda perderán la categoría, pero están obligados a seguir pagando los mismos sueldos sin que nadie quede libre. Claro que hasta un chico se da cuenta de lo absurdo de esta situación, pues si por ejemplo desciende Racing, éste deberá afrontar el torneo de la B pagando el mismo sueldo a sus jugadores con menores recaudaciones. Esto configura la quiebra lisa y llana del club que no pague o se atrase.


La cláusula está pensada en función, no del cobro de los haberes, sino de la privatización de los clubes. Es una imposición de las Sociedades Anónimas que elegirán el club que haya quebrado de acuerdo a su posibilidad de negocio, pagando en “cómodas cuotas” la deuda (Racing actual) y con garantías jurídicas de que le entreguen el viejo plantel, con los viejos contratos y, de regalo, todo el trabajo de años de las inferiores del club.


La Afa va a pagar el 35% de lo adeudado, que luego va a recaudar de un fondo de entradas que ella misma fiscaliza y recauda, pero exige un verdadero certificado de defunción para decenas de clubes, hoy en absoluta bancarrota. La mayoría de los clubes no van a pagar lo restante. Las declaraciones de Pompilio, el vicepresidente de Boca, son elocuentes: “Se asumió el compromiso de pagar el ciento por ciento de la deuda en sesenta días, una situación inédita en un país donde la cadena de pagos está rota” (Crónica, 9/5).


A pedido de Cavallo


El gobierno y la Afa abogan de lleno por el ingreso de las Sociedades Anónimas en la dirección del fútbol. Colombo, Bullrich y el propio Grondona trabajan activamente para esto. Ya está muy avanzado para ello el proyecto de “Control y Saneamiento de las Instituciones deportivas”. En la última cláusula de la homologación del acuerdo se menciona la Ley de “competitividad”. El trabajo conjunto de Grondona y el ministro Cavallo queda evidenciado en que la Afa salió abiertamente a defender la aplicación del IVA a las entradas a las canchas. Para el gobierno, la huelga del fútbol era más importante que la de Aerolíneas Argentinas, Alpargatas o los cortes de ruta.


Para el pueblo no queda nada fuera de la quiebra de los clubes. La privatización definitiva del fútbol traerá, como en todas las privatizaciones anteriores, un violento achique.