Cultura

16/1/2020

Almendra, 50 años de un disco de vanguardia

“Hoy aquellos temas son clásicos pero, en ese momento, eran considerados de vanguardia”, supo decir Emilio del Guercio sobre el primer LP de Almendra, de cuya aparición se cumplen en estos días 50 años.


Los integrantes de lo que resultó ser una de las bandas fundacionales del rock argentino (junto a Los Gatos y Manal) se conocieron en el Instituto San Román, colegio secundario del barrio porteño de Belgrano. Editaron sus primeras canciones en 1968-69 (“Tema de pototo”, “Hoy todo el hielo de la ciudad”, “El mundo entre las manos”, etc.) y a fines de ese último año estaba pautada la salida de su primer álbum, que se demoró algunas semanas como resultado de una controversia con los productores, que exigían una tapa más amable para el mercado que el icónico hombre de la lágrima que terminó prevaleciendo gracias a la intransigencia de Spinetta.


Aquel incidente es una expresión del adelantamiento artístico de sus integrantes (Luis Alberto Spinetta y Edelmiro Molinari en guitarras, Emilio del Guercio en el bajo y Rodolfo García en la batería), que van a poblar su primer LP con letras de una profundidad temática y una complejidad musical que casi no existían hasta entonces. Esa complejidad será característica en toda la obra posterior de Spinetta, con sus séptimas aumentadas y acordes disminuidos y semi disminuidos.


Almendra registra una influencia fundamental de The Beatles pero también se nutre del jazz, del folclore (uno de los temás más bellos del disco es la zamba “A estos hombres tristes”) y del tango. En “Laura va” participa como invitado Rodolfo Mederos, en bandoneón, y una orquesta dirigida por Rodolfo Alchourron. El universo lírico de los Almendra reconoce también las influencias del surrealismo, todo esto subsumido en una atmósfera original. “La verdadera vanguardia revoluciona lo que hereda. Almendra fue heredero de la mejor música argentina y combinó sus elementos sin ningún prejuicio”, según la reflexión de Del Guercio.


La transgresión artística de Almendra tiene lugar en un período convulsionado, marcado por el Mayo francés, los levantamientos en el este europeo, y la oposición a la guerra imperialista en Vietnam. En nuestro país, la clase obrera venía de batirse contra la dictadura de Juan Carlos Onganía en el Cordobazo. 


Es difícil pensar, de todos modos, en Almendra como una banda politizada. Si bien el fugaz paso de Spinetta y Del Guercio por el “peronismo de izquierda” de las JAEN de Rodolfo Galimberti queda de algún modo registrado en “Camino difícil” (“Compañero toma mi fusil / ve y abraza a tu general”), canción del segundo y último disco, prevalece la referencia a temáticas existenciales (por ejemplo en “Figuración”, con coros de un también muy joven Pappo, o en “Que el viento borró tus manos”) y personajes urbanos (como “Fermín”, tema inspirado en un chico con síndrome de down maltratado por su familia, o “Laura va”, la chica que se va de casa cubierta de besos por el sol). La canción de amor “Muchacha ojos de papel”, aquella del “corazón de tiza”, será el mayor éxito del grupo.


Para transformarse en un clásico, Almendra debió –como explica Del Guercio- confrontar con los cánones establecidos. Saludable ejemplo. Que se formen muchas bandas semejantes.