03/11/2016 | 1435

Antonio Berni: el terror en témpera y lápiz


Los monstruos alucinantes que pueblan las pesadillas de Juanito Laguna y Ramona Montiel son productos surrealistas, o de lo que Antonio Berni (1905-1981) llamó “neorrealismo” para definir su obra. En cambio, los dibujos sobre la represión (las represiones latinoamericanas en distintas épocas y, sobre todo, la de la última dictadura argentina) necesitaron acudir, para exponer el espanto, a un realismo aplastante, atroz. Los golpes, las capuchas, las torturas y los crímenes son latigazos en tinta, témpera, marcador y grafito. Las monstruosidades oníricas de Juanito y Ramona se vuelven en estos trazos realidad palpable, terrorismo material con forma humana.


 


En el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) se exponen esos trabajos inéditos de Berni, encontrados de casualidad durante una mudanza. Pero no es casual, seguramente, que el artista mantuviera esos dibujos en secreto, como si los hubiera hecho para sí: se debe tener en cuenta que, aunque su obra estuvo muy lejos del “realismo socialista” (que no era por cierto ni realista ni socialista), Berni adhirió al Partido Comunista, organización que respaldó explícitamente a la dictadura e incluso la sostuvo -hasta bastante después de que casi todos los partidos burgueses la hubieran abandonado porque se avizoraba su caída.


 


Berni fue él mismo un colaboracionista de la dictadura militar, vinculado con el genocida Emilio Massera. Por eso aquel régimen genocida le rindió honores, desde el ingreso en la Academia Nacional de Bellas Artes en 1978, hasta premios y una condecoración en 1979 y homenajes fúnebres cuando murió, en 1981.


 


En 1977, Berni expuso en el Museo de Bellas Artes de Caracas, patrocinado por la embajada argentina y personalmente por Massera, y planteó allí elogios a la dictadura. En esa ocasión la crítica argentino-colombiana Marta Traba, una activista antidictatorial, lo acusó de “colaboracionista”; el artista no desmintió el calificativo y solo le contestó con epítetos como “histérica” y “mediocre”.


 


Ahora, sus dibujos demuestran que Berni, al igual que su partido, no ignoraba la masacre que la dictadura militar estaba cometiendo.


 


La muestra, «Revelaciones sobre papel: 1922-1981», recorre esas obras y otras también desconocidas del gran plástico. Hay bocetos confeccionados para algunas de sus pinturas, cuadernos de viaje y otras piezas de rareza singular porque no corresponden a ninguna de sus series. Es un rompecabezas artístico que muestra a un Berni secreto, oculto, atormentado por el horror de ese mundo que tenía en la superficie las grandes galerías y los salones de lujo, las carreras oficiales y los premios sanguinolentos entre los que él mismo se movía cómodamente.


 


 


Nota: la muestra «Revelaciones en papel: 1922-1981», de Antonio Berni, puede verse en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), avenida San Juan 350, Ciudad de Buenos Aires, en los horarios habituales del museo: martes a viernes de 11 a 19; y sábados, domingos y feriados de 11 a 20 horas. Entrada: 20 pesos (menores de 12 años, gratis).


 


 


Foto Catalina Guerrero

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